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Cultura Viva




Por Estefanía Dedalus

Pues se inauguraron los Sábados de la Cultura en el Palacio Nacional. Y esto nadie me lo contó, yo misma estuve presente desde el primer momento, cuando Emila Persola recitó sus poemas rojos y amarillos con la ejecución escénica de las agrupaciones Al Margen y Ceibo: Javiera Reyes y José Wheelock.

La propuesta de Persola sobresalió por su evidente conexión social y periodística, de ahí el “rojo y amarillo” abordados con delicadeza. Ok, con lirismo crudo. Luego el divino de Héctor Avellán, quien coordina precisamente a los poetas estrellas, también compartió su hermosa poesía vestido todo de blanco, cual paloma granadina a punto de volar.

Estando de público frente a esas bellas escaleras verde moteado que parecen de mármol (tal vez lo son) recordé mi vínculo ligero y lejano con el Palacio Nacional, pues ya no es el mismo de ayer, (de mi ayer). Antes era un edificio aburrido, burocrático, vacío, casi muerto.

Hoy en día luce diferente: estrena aura y esencia. La plaza con toldos coloridos ofreciendo comidas típicas, artesanías, libros, entre otros artículos nacionales. Pero lo mejor está adentro. Todas las puertas están abiertas, todas las salas están abiertas y la gente se desplaza libremente por los corredores. Pareciera que el mensaje de fondo es: La cultura es de ustedes, ahí está, consúmanla. La cultura está viva, en permanente dinámica con ustedes.

Precisamente eso es lo que estamos haciendo quienes asistimos, yo ya llevo dos sábados seguidos. Además que fue bien bonito ver a la gente en las afueras con su chancho con yuca o su quesillo, y a los vendedores con sus globos del hombre araña y otros gustos del pueblo norteamericano. Era como si nos hubiéramos mezclado de tal manera que las diferencias son casi imperceptibles. Hasta Rodrigo Peñalba andaba con su gorrita Usaid. Y mis amigos con sus cámaras del primer mundo grabando cada respiro cultural.

El frontis del palacio estaba de perlas. Doña Haydée Palacios llevó sus mejores galas y puso a su ballet a chancletear fuertemente, de manera que había una multitud extasiada y siguiendo los movimientos danzarinos de los artistas. Bueno, aclaro que esto sucedió el primer sábado.

Ayer estuve un poco distraída, pero supe que dos poetas recitaron. Yo estaba en la sala de imaginería religiosa leyendo el gran póster escrito por Julio Valle Castillo al respecto y a lo lejos escuchaba el recital. Me parece que una tal Ana Gabriela y una tal Eunice, o algo así, no sé, no me acuerdo por el momento.

En tanto sigo reflexionando. Es cierto que hubo una época en que se realizaron las ferias de artesanías en el Centro Cultural, pero ahora lo sentí diferente. Talvez por que fueron frente al Palacio lleno de jóvenes poetas y gente sencilla. Jóvenes, que vivan los y las jóvenes, que vengan a refrescar, a reverdecer... caramba y samba la cosa, viva la literatura!
Y les cuento que esta festividad cultural se realizará cada sábado. Los beneficiados son, por supuesto, los jóvenes escritores y el público que consume cultura nacional. Sobre todo el público que llega y disfruta.

Tengo entendido que Peñalba, Jazmina Caballero, Adiak Montoya, Álvaro Vergara, Yaoska Tijerino y decenas de jóvenes poetas estarán compartiendo literatura en los próximos sábados. Sería interesante que asistieran poetas más viejos para que admiraran y gozaran del talento de estos chotes de campiña a punto de reventar: smell’s like teen spirit. Exquisito.Ya era hora de que tomaran en cuenta a los biberones de la cultura nacional...aunque ni tan biberones me grita mi capitán pelón desde el fondo de mi rancho. En fin, la cultura está más viva que nunca. Voy por ella sin pensarlo dos veces.

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Qué refrescante fue leer tu artículo! Primero lo leí en la página de El Nuevo Diario, pero fui a parar aquí, donde no dudé de leerlo nuevamente. Me alegra que los jóvenes nicas sigan marcando pauta, sembrando nuevos espacios, abriendo horizontes.

Muchos saludos desde un Canadá necesitado de la infusión cultural que ustedes están creando allá, en nuestra Nicaragua.

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