Wednesday, August 26, 2009

Paréntesis con lápiz



“Things aren't the way they were before
You wouldn't even recognize me anymore”, Linkin Park. In the end.

Por Eunice Shade

(Regresé a las viejas moleskines. Aquellas que no desean ser vistas en su desnudez intensa. Han pasado 9 años. Lo que ahí encontré, lo que callaba. Las dos primeras muy modernistas para mi gusto. Con malos sonetos de pretensiones metafísicas. Con arrimadas molestias bélicas. A veces un versolibrismo ampuloso, a veces aburrida matemática asonante y consonante. Lo bélico ha sido siempre mi sangre. Aquellas letras indefinidas, punta de flecha irresoluta. Instinto intuitivo. Pero los temas, exceptuando períodos de ofuscamiento, inseguridad, incomprensión, fueron siempre los mismos. Leo ahí a una huésped de soledad estética. Simplicidad, austeridad formal, ayuno, realismo.  Siento una enorme deuda con esa desnudez solitaria. Y desde esta aguja del tiempo donde pendo ahora estoy revisando “significado” por “significado”. Para retejerlos aquí nuevamente. Para saldarme lo que me debo porque también estuve en la casa del miedo. Quería, quise ser como ustedes, lo simulé, lo traté, lo pretendí pero jamás pude asirlo.
Hoy, que empiezo de nuevo siendo aquella que fui, la voluntad del ónice corta de un tajo "el mal de ojo" y no me permite leer la señal de sus “no prosigas”. Hoy el caballo azulado azabache corre rebelde en la dirección que siempre tuvo que haber corrido hacia su vértice vacío. Perderse fue necesario para escuchar lo otro.
Mañana, según las profecías mayas, entre las dos y la una de la madrugada dos lunas alinearán la balanza de las constelaciones, cierto o falso estaré pendiente del cielo.
Esas viejas moleskines que nadie sospecha son ahora mi mapa más preciado. Ahí está la ruta de mi laberinto. Ahí la mina donde encontraré los materiales. Ahí descansan todas las heridas que poseía, ahí todo el vómito. Cada herida pretérita es ahora un ladrillo, un metal, una piedra limada de río, cada herida una pieza para tallarle un acertijo a otro ser mitológico, otra vejez temática, otra ancianidad verbal. Por eso en esta madrugada, Apolo, Luna, Offenbach y Dedalus a mis pies, por eso en esta y todas mis futuras madrugadas mi lápiz medita afilando sus múltiples puntas, mi lápiz sin palpitar, mi lápiz de hierro, mi lápiz oscuro, mi lápiz inmune, mi lápiz de grafito indeleble, mi lápiz en lenguaje denotativo.)
Me toca pues retirarme y hacer un silencio perfecto hacia adentro. Toda escritora necesita la noche, la capucha, lo encubierto, lo oculto. Lo que crees que duerme, pero en realidad vigila.


Villa Motastepe, Agosto 26, 2009. 5: 40 AM.



Tuesday, August 25, 2009

Wednesday, August 19, 2009

Babelisco



Otro cometa que habían cortado y de sus hebras de luz confeccionado el más cristalino escenario del simulacro. Ultimo y tecnológico en sus discretos afanes. Cuanta pieza se iba bordando, se bordaban, sin ver en el tejido trozos de la piel que no se toca. Cascadas de saliva translúcida llenando huecos de la tierra, creando ríos, mares, lagos. Calentándolos. Dándoles un ápice de principio. De alfabetos que desconocen el acabarse. La cellisca de un verbo inexistente ubicando espeluznantes oraciones en el medio. Porque vos y yo escribimos dioses y diosas con minúsculas. Porque vimos, (nadie nos dijo) sólo vimos.
Aquella noche en que las estrellas se apagaron el cielo cambió sus coordenadas. Y las auroras fueron témpanos, nocturnas en vacuidad. Porque ellas sí pretenden cortar las tijeras del abismo en colores ciegos. El cielo cambió sus coordenadas. El cielo enrejado.
Encontraron un ataviado, se lo apropiaron para gobernar donde no hay gobierno. Los espejos humanos son finas cajas de música. En esta compleja lucha gravitatoria la poesía es tiempo.
Después de leer, al cerrar este libro ya no seremos los mismos. Liberar lo que atrapan las palabras es estar asombrado todo el tiempo.
Beso cuántico, entre vos y yo nos comemos la serpiente. Cada vez que llegas así mi atalaya al centro del negro océano truena y relampaguea. Ordenas a mi voluntad construirte un muelle, un aeropuerto, una estación. Una alfombra mágica y persa. La que quieras. La que prefieras. La más hermosa que hayas visto. Nave, al fin, para continuar la ruta. Porque a eso vine, a construir aeropuertos. No estoy aquí para nombrar los mundos.
El Babelisco es nuestro gran monólogo. Con fatalidad e impotencia: somos poesía dormida.


From Eunice Shade. Another story. 

Friday, August 14, 2009

Vodka Shaler (a cocktail by Eunice Shade)


Eusta receta e D’ facile preparatione


Ele querere sere le “extensione” galactt-yca: Quesiazo in-zulino io sere. Io contemplareme dueñeste de le cirque du soleye. Io jugarete pe cuá the jocker non plus ultrae. Pasque le table en casetta protpia eis fascinantesta, eis tuttan-nothing-fulleXXXtra. Perque io creyere q’ le pla-sere (absolutus) eis la respestta. Ma que io no entendere a la fenme aque-io d’ que nore, nerexist resspestta. Pere io no darme quentta d’ sere absolutestio. E decire quio jugare a q’ natte , a q’ tutto, pere io no darme quentta. Io sere an hedonestra. E io gustare la frittata e’la flores. Frittantangou, flowere powere e sere miyou secretee. Eis aquesta et vino alimareme callo brasileiro, maquesta ingnor-ath nosabere que io sere calloduroortodoxus enle miyou humore, pasque formare-limare a calloupomez like mua eis sere difficcille. Pas que io sere iluminatih de la humorata pla-sera. E io jodedere (cegún mua) aquesta dele haventura d’ship-idalezca (ship’in & dale). Euese shipese nele gustarterme cuz io comodare-comod-in eun l’ miyo dominio, seis la mua cassa predi-lecta, perque sere pater en la mea cassa-casetta, mandare pe porh completta. Burlahre pe, oximoronon d’l burlahre Ciorantatestta.
A meou gustarteme la musique enmontadezca verdítula d’ aquestta ierbezca. Arribare (4-evertz) la puntilínea grisicilacta lorcaoccidentaya d’ou verdicce.
E io proponere, eio sub-eztimattina que l’ fenme eou nechechita some “extesione” (nele referigmee, of scorcese, a io) pas que l’ fenme sere ganchimestristteh, eio gustarteme aque-io dl ganchilibrestteh ajetno. E io no sabere quioaquesta “llami-gerah” labareme testta about-et l’ fenme in cuestione. Café-too-latte eu estaddo drinkando.
Pero io continuare inlamiya casetta (hogarate-eruptete-sabrosete d’mpacho) pasque gustarteme arrrto. Io despernancahddo with lamiya “extensione” lamita per bellitzimos desires.
Io sere lover of sedentaritis, ma que io vestire la mua sedentaritis dla infinutude dl humore du soleye. Io estare enesas redes y nosabere sin querere. Porh eso gustarteme musho, mushi-itsmo... jeje...

Zzzz. So unexciting.


Pd: esta copulatta del ADN to be continued. Of course, my love.

De incomodidades miyas y dior-tos.

Wednesday, August 12, 2009

Lectura y/o interpretación meta-poética del poema “Ah que tu escapes”, de José Lezama Lima. O una propuesta de lectura en clave intuitiva.




Por Eunice Alejandra López Sánchez


Sin duda el código clave para la lectura de este poema de Lezama Lima es el metafísico, el cual, revestido de un código digamos aparentemente “estético” configuran el acero y acervo intuitivo del poeta/ poema, del padre/ hijo.

Me atrevo a hacer tal aseveración tomando en cuenta lo escrito por el mismo Lezama Lima, y que lo retomo vía Yurkievich: “(...) desconozco totalmente lo que es mucho o poco en materia de expresión (...) el cómo y el cuando escapan de nuestras manos (...) lo que me ha interesado siempre es penetrar en el mundo oscuro que me rodea. No sé si lo he logrado con o sin estilo, pero lo cierto es que uno de los escritores que me son más caros decía que el triunfo del estilo es no tenerlo...No sé si tengo un estilo, el mío es muy despedazado, fragmentario, pero en definitiva procuro trocarlo, ante mis recursos de expresión, en un aguijón procreador”.
Por tal razón me sabría a herejía acércame a Lezama en clave racional, pues de más está sabido que su literatura, en gran parte pretende escapar y/o liberarse de la misma. Pero vamos al poema en cuestión, al cual, trataré de operar desde un ángulo semiótico proporcionado y sugerido por el Dr. Nicasio Urbina. El poema Ah, que tus escapes, pertenece al segundo poemario de Lezama, titulado Enemigo Rumor (1941), es el primer poema correspondiente a la sección denominada Filosofía del clavel (la cual es sintomática en relación al poema).

Disección nuclear del poema

Ah, que tu escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.


Esa presencia, digamos “superior” estuvo ahí. El la tuvo ahí. La sintió aún en la fugacidad de su momento. Esa vieja presencia a la que vamos llamar “Poesía”. La cual tuvo su instante de “acomodamiento formal” perfecto en las manos poéticas de Lezama Lima. El poema pues se nos abre y nos da la llave de entrada revelándonos que es un poema que trata de esa “viajera” incansable que es la Poesía y a la que es difícil retener más de lo que ella permite y concede, para maravilla y asombro de nosotros, y del propio Lezama. Los dos versos, de alguna manera, también nos remiten al “yo persigo una forma que no encuentra su estilo” dariano, es pues, digamos, el mismo problema, sólo que ambos optan por abordarlo (resolverlo?) de maneras distintas. Nos detendremos pues en la manera Lezamiana.


Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.


Poesía, ¿por qué tú no quieres creer las preguntas de “esa estrella recién cortada”?, (las preguntas de la razón) (el fuego robado por Prometeo, digamos), que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga, que va mojando sus puntas en sus “contrarios”, esa razón mojada, generada y generadora de “dialéctica” y así sucesivamente y a la que la Poesía no le cree nada de nada. Lezama la cuestiona suavemente; le cuestiona el no creer las preguntas de ese proceso dialéctico, de esa estrella amenazada y en lucha con su contrario, con su estrella "enemiga".


Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.


Si pudiera ser cierto que a la hora de ese “baño dialéctico”, cuando en esa misma “agua discursiva”, cuando en ese mismo río racional (el discurso hegemónico de la razón) se bañan “el inmóvil paisaje”, las categorías de eternidad, de perduración, las categorías de fijación que promueve la razón, la axiología tradicional, es decir todo aquello que NO se mueve y nos fija, nos sitúa en el tiempo y el espacio.

Luego "los animales más finos” son los más perversos en clave racional. Estos animales están contra la razón, “ya hace rato que se bañaron en ella, por eso están ahora en otro lado”, son animales del paisaje intuitivo, son ágiles, son móviles, volubles, tienen una particular manera de abordar el espacio (pasos breves, evaporados, es decir, no se fijan, porque funcionan y responden a un tiempo particular) por eso desde el inicio de este núcleo: Lezama nos advierte “Ah, si pudiera ser cierto”, que los fijos y los no-fijos se bañen en el mismo “charco”, pero no al mismo tiempo que “el paisaje inmóvil y sus habitantes”, no en el mismo momento, sino con distancias considerables y cabe aquí aquello que Heráclito sentenció: Nadie se baña dos veces en el mismo río, pero todos nos hemos bañado alguna vez por primera, segunda y tercera vez y así y nunca es el mismo río y nunca somos los mismos y no siempre lo hacemos juntos. Hay una vista hacia atrás de parte del poeta.

Estos “animales finos”, sí, a los que Lezama da forma de antílopes y serpientes “parecen entre sueños, sin ansias levantar los más extensos cabellos (develar, aclarar el rostro de algo) y “el agua más recordada”, que conectada con “el agua discursiva” nos sugiere que hubo un momento en que esa agua tuvo su gloria.“El agua más recordada” alude a ese momento primigenio de parto racional, cuando estrenando la razón creímos que todo era posible. Pero la razón al igual que la revolución (nica) se nos fue de las manos y no la pudimos controlar. Interesante aquí escribir un libro titulado “La razón perdida”.

La cuestión es que estos animales finos nos recuerdan, o al menos parecen o pretenden hacernos “recordar”, el momento “primigenio” de incursión racional. Hay pues algo de romanticismo, de añoranza y de nostalgia en el poema. Hay de nuevo una vista atrás.

Una vez expuesto la anterior, me sugiere Nicasio Urbina que estos “animales finos” podrían ser “nuestros y/o los poetas”. Ciertamente sí. Concuerdo con Urbina en que podrían ser los poetas, una especie casi en extinción de ese tipo de poetas. Y el poema en este sentido estaría más próximo y eficazmente vinculado con su tema nuclear que es "la Poesía", y que sintetiza la búsqueda fundamental de Lezama Lima.


Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.


Si en el puro mármol de la muerte, en el puro mármol donde en epitafios atesoramos el recuerdo, porque en mármol le robamos algunas memorias “significativas” a la muerte, si ahí en ese “sepulcro” hubieras dejado “la estatua” que nos podía acompañar...

Significa que el poeta se fue con la Poesía: “nos podía acompañar”, pero el poema se quedó en otro lado que no es precisamente el cementerio en lenguaje denotativo. Y que bien podría ser la memoria del lector. El poema “migró”, diría Umberto Eco, a otro espacio, muy diferente a aquel a donde se fugó Lezama Lima con la Poesía.


Me detendré en la estatua: Ella es lo tallado en vida, lo inmóvil; no obstante dentro de su inmovilidad y su fijeza fue capaz de “retener” algo de la Poesía.

Si asumimos que el poema tiene algo de indestructibilidad no podría equivaler a la estatua, ya que esta última sí se encuentra sujeta a ser destruida. Pareciera que para Lezama el poema tiene mas perdurabilidad que una estatua; no así la Poesía, que es inaprensible, viajera, móvil, fugaz.

Leo nuevamente estos versos y acude a mí la nostalgia o la añoranza de parte de Lezama hacia el poema, hacia el “hijo” del cual inevitablemente se ha “separado”.

Podría querer decirnos Lezama: "Me voy con mi amiga, pero te dejo el poema, te dejo a mi hijo".

La propuesta de interpretación intuitiva que les haría sería más o menos así:

"Poesía, si en el puro mármol de la muerte, hubieras dejado el poema que nos podía acompañar...
Si en la pura muerte lo hubieras dejado".

La segunda parte del cuarto núcleo nos dice:

pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

En donde se advierte el declive o cierre del momento fugaz, de la epifanía. Pues el viento: lo inaprensible, “lo in-formable”, aquello a lo que no se le puede dar forma y que vaga libremente por el mundo y nos envuelve: la Poesía, graciosa y juguetona, pero también traicionera y poco confiable, se “extiende”, es decir se “deforma” (para formarse) como un gato, nuevamente como “un misterio” para dejarse definir.

El viento es aquí una metáfora de la Poesía. Una especie de misterio poético, digamos, casi “religioso” en el sentido de veneración, de oscuridad, de culto, y que Saúl Yurkievich, Julio Ortega, Guillermo Sucre y Xirau han detectado y analizado en sus ensayos sobre Lezama Lima.

Conclusión

Ah, que tu escapes es pues un poema de nostalgia, de añoranza, es un poema digamos romántico en clave intuitiva. Una intuición que contempla en parte “hacia atrás” con nostalgia. Digamos, “pasado y futuro” enfrentados desde un “presente”. Como cuando los señores, los ancianos, recuerdan aquella infancia, aquella adolescencia, aquella juventud turbulenta y pasional pero fresca en su sabor, que nos hace añorarla. La tríada semántica o los actores del poema son: la Poesía, el Poeta y el Poema.

El poeta que entra en conflicto con la Poesía, a causa del hijo, a causa del Poema. Es, pues, un suave reproche a la madre, a la Poesía por escapar, por no estar ahí siempre a su lado, y que incluso en “el momento de partida”, hay que abandonar al Poema y dejarlo a merced de nosotros en este mundo, huérfano.

Ah que tu escapes, plantea también el conflicto que la madre, "la Poesía", tiene con la razón hegemónica. Ah que tu escapes, es también una vista hacia atrás por parte del Poeta, y que gracias a otros poetas “más finos” él hablante lírico, que es Lezama Lima, ha logrado vislumbrar.
La performancia en este poema (sea consciente o inconsciente) se corresponde con la competencia. Ambas son intensas.

La semiósfera es netamente metafísica y de alto nivel intuitivo, y aunque en ocasiones recurre a imágenes físicas “no coherentes o racionales entre sí, como conjunto”, lo hace únicamente para vestir ese “reverso enigmático” (como le llaman los técnicos) y acercarlo muy sutilmente, muy tímidamente a nosotros. Es decir que la imagen de lo físico es manipulada por lo que está “mas allá”, lo que genera cierta opacidad en el lenguaje, sobre todo si pretendemos acercarnos en clave racional.

El código mayor, o código –“S”, como le llama Umberto Eco, es el metafísico, que alude predominantemente a "la Poesía", la cual podríamos decir está situada, como señalaba anteriormente en un contexto intuitivo, en un contexto “más allá”.


About Me

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"You made me confess the fears that I have. But I will tell you also what I do not fear. I do not fear to be alone or to be spurned for another or to leave whatever I have to leave. And I am not afraid to make a mistake, even a great mistake, a lifelong mistake and perhaps as long as eternity too"...