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Paréntesis con lápiz



“Things aren't the way they were before
You wouldn't even recognize me anymore”, Linkin Park. In the end.

Por Eunice Shade

(Regresé a las viejas moleskines. Aquellas que no desean ser vistas en su desnudez intensa. Han pasado 9 años. Lo que ahí encontré, lo que callaba. Las dos primeras muy modernistas para mi gusto. Con malos sonetos de pretensiones metafísicas. Con arrimadas molestias bélicas. A veces un versolibrismo ampuloso, a veces aburrida matemática asonante y consonante. Lo bélico ha sido siempre mi sangre. Aquellas letras indefinidas, punta de flecha irresoluta. Instinto intuitivo. Pero los temas, exceptuando períodos de ofuscamiento, inseguridad, incomprensión, fueron siempre los mismos. Leo ahí a una huésped de soledad estética. Simplicidad, austeridad formal, ayuno, realismo.  Siento una enorme deuda con esa desnudez solitaria. Y desde esta aguja del tiempo donde pendo ahora estoy revisando “significado” por “significado”. Para retejerlos aquí nuevamente. Para saldarme lo que me debo porque también estuve en la casa del miedo. Quería, quise ser como ustedes, lo simulé, lo traté, lo pretendí pero jamás pude asirlo.
Hoy, que empiezo de nuevo siendo aquella que fui, la voluntad del ónice corta de un tajo "el mal de ojo" y no me permite leer la señal de sus “no prosigas”. Hoy el caballo azulado azabache corre rebelde en la dirección que siempre tuvo que haber corrido hacia su vértice vacío. Perderse fue necesario para escuchar lo otro.
Mañana, según las profecías mayas, entre las dos y la una de la madrugada dos lunas alinearán la balanza de las constelaciones, cierto o falso estaré pendiente del cielo.
Esas viejas moleskines que nadie sospecha son ahora mi mapa más preciado. Ahí está la ruta de mi laberinto. Ahí la mina donde encontraré los materiales. Ahí descansan todas las heridas que poseía, ahí todo el vómito. Cada herida pretérita es ahora un ladrillo, un metal, una piedra limada de río, cada herida una pieza para tallarle un acertijo a otro ser mitológico, otra vejez temática, otra ancianidad verbal. Por eso en esta madrugada, Apolo, Luna, Offenbach y Dedalus a mis pies, por eso en esta y todas mis futuras madrugadas mi lápiz medita afilando sus múltiples puntas, mi lápiz sin palpitar, mi lápiz de hierro, mi lápiz oscuro, mi lápiz inmune, mi lápiz de grafito indeleble, mi lápiz en lenguaje denotativo.)
Me toca pues retirarme y hacer un silencio perfecto hacia adentro. Toda escritora necesita la noche, la capucha, lo encubierto, lo oculto. Lo que crees que duerme, pero en realidad vigila.


Villa Motastepe, Agosto 26, 2009. 5: 40 AM.



Comments

Unidad con la noche pero también reedificación del origen desde la nadería más intensa, el lenguaje en su precariedad de balance: parábolas de la loba que crece cuando la luna deja caerse de romplón en indeleble perfil menguante. Acaso otra loba, acaso otro cuerpo, acaso acaso.
eunice shade said…
el reinternamiento en la casa de lo menguante. la escalera hacia abajo y sin centro. el aullido diluido en el espejo lunar.
Juan Murillo said…
Hola Eunice. Leí tu Texto perdido, tiene unas piezas muy buenas, entre ellas Tal vez 1600 Asas que podría quizá haberse convertido en novela corta. ¿Tenés más material de narrativa corta? ¿Qué narradores nicas jóvenes me recomendarías que leyera?
eunice shade said…
Hola Juan, gusto saludarte. De los narradores nicas, no sé si seremos tan jóvenes, pero hay varios buenos, me gusta mucho María del Carmen Pérez Cuadra. Ezequiel D´Leon Masis, Leonel Delgado Aburto, José Adiak Montoya, Luis Báez. También está Peñalba y varios que ahorita se me escapan. Parece pues que éste no sólo es país de poetas, por suerte.
Te mando cosas al mail que buscaré en tu blog. Besos, Eu.
Juan Murillo said…
Gracias por la lista, la dirección la acabo de poner en el perfil. Estaré esperando tu material.

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