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Chambri Pousers






Eunice Shade

Porque no olvidemos que existen diferencias fundamentales entre el Chambri  y el Chambri Pouser.

El Chambri baila su música, disfruta su comida, camina por su cuadra, andén o callejón con tranquilidad de manera natural, destilando lo que podría denominarse “chambrinada pura o pureza chambri”.  

En otras palabras “lo chambri” no es nada más que determinada identidad encarnada o expresada en el barrio, en la pandilla o en cualquier lugar. Una identidad en conflicto y/o en pugna con el mundillo al que el Chambri Pouser aspira.  

Pero no nos detendremos en las discriminaciones obvias que sufre quien es Chambri, pues esos temas ya se han profundizado bastante.
Baste con revisar las definiciones no muy satisfactorias, o mejor dicho catalogadas desde el clasismo; seguramente ése fue el enfoque por el que los lexicógrafos optaron, caso DEN: “Dicho de alguien que se comporta o se presenta con un nivel inferior al requerido”.
Antes de continuar debemos advertir al caro lector que Chambri no es en absoluto lo mismo que Jincho, ni Tamal.

En todo caso nos interesa explorar “el efecto chambri” en cierto tipo de burgueses. Ya sé que es muy político el último término. Digamos que “burgueses con corazón de masa”, Monsiváis dixit, sería la antesala o la expresión precursora de lo que he denominado “Chambri Pousers”.

En un aburrimiento extremo, en una insatisfacción absoluta o quizá en un acto de rebeldía adolescente en contra de todo, el Chambri Pouser se revela y se rebela. Se revela retomando los elementos simbólicos e identitarios del Chambri Puro u original, con el supuesto fin de reivindicarlo o expresar frases cursis como: “Si ser chambri es tuani, mirá como uso una funda de cebra para el timón y los forros de mi carro”. O “los manteles de plástico floreados de mi comedor”. No, si es que lo chambri, para el Chambri Pouser es una moda, un aspecto visual que para él significa “ser tuani” porque simpatiza, se compadece del Chambri original, se redime aceptándolo. De manera que el Chambri Pouser reniega de su clase y retoma la chambrinada como expresión inconscientemente política. Veamos algunos ejemplos clásicos.

Un Chambri Pouser es invitado a un evento cultural de élite (él es parte de la élite) pero hay una espinita: “sentirse inteligente y de buen corazón”. Y el Chambri Pouser afirma: “Sí, voy al evento y me presento, pero que quede claro que las putas y los niños de la calle entre otros, son lo máximo para mí, yo sí respeto su trabajo, yo les daré su lugar ante la élite”. Esta es una expresión típica de esta nueva especie que mezcla una moda europea relajada con toques o gustos propios del Chambri Puro. Que quede también claro que para un Chambri Puro su expresión es natural, es digamos su cultura y su propio gusto; óigase bien: su cultura, su modus vivendi. 

En cambio para el Chambri Pouser se trata de un gusto adquirido debido a oscuras motivaciones para demostrar. El Chambri Pouser siempre quiere demostrar, esta es, digamos, su actividad fundamental. En ciertas ocasiones, para sentirse culto, el Chambri Pouser asume “lo chambri” como “kitsch”.

Decía pues que el Chambri Pouser posee su propia música, jazz, blues, mezclas que sé yo. Pero cuando se pica o simplemente "quiere ser especial", le sube el volumen al reggaeton e incluso, él o ella por sentirse europeos o criollos, asumen lo latino como “exótico”, es decir, como si ellos fueran extranjeros en su propia tierra, como si su propia cultura les es ajena.

Vea usted cómo queda esta supuesta reivindicación. Lo Chambri es retomado tristemente en estas situaciones, o lo que es peor, como matiz estético o último toque tímido, cuyo portador es el Chambri Pouser.

Porque no olvidemos (nunca) que el Chambri es natural en su expresión, es genuinamente natural. El Chambri Pouser es falso y asume “lo chambrín” “generosamente con humor”, utilizando para su “evaluación” parámetros eurocentristas. Y al mismo tiempo lo incorpora a su expresión como acto de caridad, aceptación superficial o fugaz encuentro con las mayorías de nuestros pobres barrios. Ate voj.

Comments

Jaime Fuentes said…
Se podría considerar al chambrí pouser la version "high" del chico plastico de Rubén Blades? Otra cara de una moneda sin anverso ni reverso, más bien una moneda de mil caras.

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