Saturday, July 28, 2012

Trazos de la letra



                                                                                                    Luis Camnitzer


"De las academias líbranos, Señor", Letanía de Nuestro Señor Don Quijote, Rubén Darío. 


Eunice Shade

Así el poder se desplaza y no en sentido tradicional sino hacia el blog colectivo y enmascarado, al mejor estilo de esos pasquines o cómics de la infancia. Caricatura parlante sería, mas atinado. Se citaría: “Uso un seudónimo porque ______________________”. Exactamente. Tras eso me escudo y defiendo mis “ideales literarios”. Vaya que desilusión. “Y además, hablo como si yo fuese el dueño de la razón”. Ja. Seguimos ahí, en ese punto preciso del tiempo.

Luego, el acto de creación mal leído e interpretado (es costumbre) en uno de sus fragmentos y asociado a lo que este escritor costarricense planteaba en uno de sus ensayos memorables y que no mencionaré para promover la investigación seria.

Puede ser también que “yo quiera ser un Jorge Eduardo Arellano a mi estilo y con mis teorías que me enseñaron mis maestros y sacerdotes académicos, Zimmerman o Beverley, por ejemplo, y que todos estos insumos los usaré en mi próximo trabajo textual”, como suelen hacer, he escuchado casos, algunos profesores, con los artículos y ensayos y ahora blogs de sus supuestos pupilos. Porque, piensa este profesor: “¿Quién tomará en serio los criterios de un alumno?, pero si yo los tomo y los…. ahh, entonces ahí sí y serán míos”.  Porque él hasta en los pasillos, casas, jardines y bares “da clases”. Esta confusión de percepción lo mata. No ha salido del aula de clases y la vida, la vida diría de nuevo Beltrán, es otra cosa. O mejor dicho la literatura. #ComplejoDeProfesorPequeñoBurgués.

“Luego, me haré el pendejo, desinformado y mal lector para provocar y ubicaré dónde no debo hacerlo, valoraré lo que no hay que valorar, decía, para provocar reacciones y reclamos. Ese es mi arte de la manipulación. Porque soy un riguroso manipulador de la información literaria y solo a mis broderes y bien vistos”, usted ya sabe.

Piense en esto caro lector: Manipulación de la información literaria desde la teoría que yo creo que es la mera mera.

La caricatura dirá: “No, es que eso no es así. No es que vos no….”.  Simple.

También les dirá, tipo caudillo, que no es bien visto (ya te está dictando), leer a Darío. “No muchachos y muchachas. No lean a Darío”. Interesante el mensaje solapado. O tal vez será ¿vanguardia granadina? No estoy diciendo que no admire y disfrute Familia de cuentos, Los Monos de San TelmoRecolección a medio día La insurrección solitaria. 

Pienso en lo que denominaré de ahora en adelante: ideas y estéticas hegemónicas en la literatura nicaragüense, porque el Arte Contemporáneo, ya se ha ocupado de este crucial punto. Estas ideas  (en algunos casos materializadas) han regido la humanidad durante siglos. ¿Supongo #ComplejoDeProfesorPequeñoBurgués que ahora debería agregar una cita, pie de página o normas APA que tanto te gustan? Porque si no, no. Estás equivocado. Equivocadísimo. Las cosas no son así y eso lo sabés muy bien.

Contra la primera y mas peligrosa en nuestro entorno: La Academia es un Poder. Y como todos los poderes debe ser revisado y cuestionado. Defender el esquema que adquiriste con tu título… ya te dije como se llama esa actitud o debilidad mental. Defender tu esquema, pues.

El papel y criterio del creador literario cuenta, pesa y vale. El acto de crear no es un fragmento. Es también un proceso que implica. Y ese proceso, y recuerdo al crítico costarricense (ese Sí es crítico) suele asociarse a la divinidad o religiosidad. ¿Es un acto divino? Y aclaro que no profeso ni practico religión alguna. Quizá me inclino al Zen. El Zen es pensamiento. Una idea más. Ya he hablado de eso en “Espesura del deseo” y no voy a repetirlo. 

Nada me impide hablar o estudiar los mitos e ideas de la filosofía o pensamiento de otras religiones presentes en nuestra literatura.

Volviendo a la última pregunta, pienso a mi manera, que sí y no. Hay algo de,  digamos “divino” en tanto que implica "una inteligencia", océanos de tinta se han derramado sobre esto. Pero hay también una disciplina, una asimilación, un conocimiento y experticia adquirida. No creo, pues, que sea intocable. Al contrario la caricatura piensa que su academia, la suya, es intocable y sagrada. He ahí. He ahí. Las ideas de la historia académica que han regido y rigen, que han prejuiciado y prejuician a los jóvenes creadores en Nicaragua deben ser revisadas y cuestionadas. El Poder académico debe ser cuestionado y revisado. Ese Poder tan real y palpable.

Vamos ahora y a propósito hacia Pierre Bourdieu. Y le agradezco a Ignacio Campos Ruiz por sus comentarios, sugerencias y aportes no solo a mi tesis, sino a mis ideas: "La academia no enseña a crear". 

Medito entonces en la ubicación de los individuos en sus campos. En esa lucha de poderes. El campo político, el campo artístico… los roces entre ellos. Cierto tipo de artista y/o escritor es conquistado por el poder político y debe sostener esa imagen. Hablo entonces de creadores al servicio de una idea hegemónica en su entorno. ¿A quién o a qué sirve la idea que reproduces y veneras en tus textos? Una pregunta fundamental al momento de plantearte y ejecutar el acto consciente de crear. Pienso en la migración. Una manada de jabalíes que migra de un pensamiento revolucionario a uno económico. Pienso en los por qués individuales de esa migración. Pienso en la naturaleza humana, si es que existe tal.

Pero queda la fachada de una revolución sandino-comunista (?) ¿no? La instrumentalización de la misma con la literatura como sujeto activo. Hablamos entonces de logros literarios que se desplazan al campo económico. O el campo literario se ve absorbido por el campo económico. Pero un “él” nunca se lo imaginó. El creía que la estética era etérea, que no se construía y que no servía a nadie o algún poder. Y luego se me viene la idea del “campo, tendencia, parcela o bloque Udeliano”. Hay que leer “El silencio y la tempestad” de Jorge Ávalos. Aunque también podríamos decir que el lloriqueo, el dolor, el sufrimiento y la soledad si están bien escritos, están bien escritos, aún y con que sean lugares comunes de la literatura. Eeeestas líricas de los huérfanos heredadas e influenciadas, claro está, por cierta poética de los noventa.

No se confirma sino la independencia (?) de un logro estético. Todo acto de creación literaria aspira a su independencia, pero sirve o llega a servir a. Además, de las intervenciones ideológicas durante el mismo.

La sociología del #ComplejoDeProfesorPequeñoBurgués introduce entonces a la ética y a la axiología (interesante, tanto como la eco-crítica). Con lo cual regresamos, me parece, a aquella vieja discusión o debate que se dio en Estados Unidos hace ya algunos años. Una de sus preferidas, imagino.

Por lo demás, me impresiona la ignorancia respecto al Arte Contemporáneo. No la concibo. No concibo a esta ignorancia tan tan tan y poco documentada al respecto. 

So, me voy a leer a Rubén Darío porque tengo libertad para hacerlo.  No he dicho nada mas que eso en sentido denotativo absoluto. Los personajes seguirán peleando por la herencia que mas les gusta y reafirmando lo que tanto critican, machistillas. 

Friday, July 20, 2012

Algunos puntos sobre las íes









* Sobre la "generación 2000" en Nicaragua


"No pueden saborearle los asiduos gustadores de los jarabes y vinos de la literatura a la moda, y menos los comedores de pan sin sal, los porosos fabricantes de crítica exegética, cloróticos de estilo, raquíticos o cacoquimios".  Los Raros, Rubén Darío.


Eunice Shade

Pienso en esto: Agarrar textos de mis amistades, un prólogo, la biografía, el estilo archivístico y listo. El viejo método o estilacho de la antología. Los muchachos del archivo o personajes kafkianos. No hay investigación seria y ya sabemos lo que sobra.

Empecemos por un señalamiento a aquellos grupos de poetas y escritores de los años ochenta-noventa, que, iniciaron criticando tímidamente los estilos de, por ejemplo, el poder literario nicaragüense. Pero al percatarse del vacío evidente en nuestra cultura literaria (?), decidieron dedicarse a la promoción cultural y al negocio editorial. Y eso claro está, no es literatura. Diría Beltrán: “La literatura, es otra cosa, hijos”.

Hoy, los pocos grupos que subsisten gracias a sus puestos estratégicos de promoción cultural y editorial se han transformado y sumado a ese, digamos Poder hegemónico tradicional, jalando agua para su molino e imponiendo “sus gustos”, pues como dije: estudios serios y buenos, muy pocos; estudios dije, no archivística; Poder al que iniciaron tímidamente criticando, pero ahora integran a su manera, pues acaparan, “legitiman”, centralizan y monopolizan, no solo los dones de la cooperación internacional, filtrada a través de los favoritismos o conveniencias personales de las oenegés nacionales, sino que repiten el gesto de; 

¿Será que la Historia se repite? ¿Estamos en presencia del mito del eterno retorno, tanto griego como nietzscheano?
¿Será que cuando se llega al Poder las personas reproducen los patrones de sus predecesores? Huele a años ochentas y sus juntas. Huele a Somoza, también.

El Poder Literario (Cultural), entonces, se ha ampliado; ya no solo se encarna en las altas y tradicionales esferas, aunque sí repite sus patrones muy a sus anchas. Y que conste que no me refiero únicamente a la promoción editorial y las oenegés culturales, hablo también de la academia.

Recapitulo al poder proyectado en tres: puestos estratégicos de promoción cultural y editorial; academia; y luego el viejo Poder, aquel al que estos dos primeros se enfrentaron alguna vez. Es así que contamos con una suerte de doctores nicas de mas o menos reciente data que causan confusión en ciertos jóvenes escritores que confunden academia con Creación (y esto da para una tesis). Es decir que en Nicaragua existen opiniones que perjudican y relegan el papel del Creador Literario, la Creación en sí.

No es el caso de nuestro Arte Contemporáneo, gracias a Dios, que aún y con sus debilidades, potencia y promueve la (libertad de) creación como principio base y en eso voy a ceder la razón a aquellos artistas contemporáneos que no en vano aseguran que nuestra literatura se quedó anquilosada.

Para mi pesar, en nuestra literatura se promueve, se confía mas en la academia, no en la Creación, seguramente porque se sabe muy poco de Creación o porque quizá la Creación no es un “asunto de saberse”; que se confíe más en la academia me parece triste y lamentable. 

Estos poderes, decía, son los encargados de fabricar prejuicios y temores; son los encargados de fabricar las grandes ilusiones de nuestro panorama literario. Entre ellos mismos se evaden, se silencian o se citan, se procuran. Sesgan o parcelan la crítica y la historia. Y eso se llama política, no literatura. Desalentador para aquellos y aquellas que tomamos la literatura en serio o que creemos que la literatura es una disciplina del ser humano con la palabra, no con la astucia política.


No quiero decir que el negocio y la promoción cultural-editorial y la academia sean prescindibles, o que no hayan aportado, quiero decir que Creación es Creación y que estoy a favor de la independencia y celebración de la misma por sobre todas las cosas.

Diremos entonces que las variopintas iniciativas de copiar a Jorge Eduardo Arellano, han sido una constante en la historia de Nicaragua. Cada quien a su modo y con su particularidad, pero es digamos, el sueño de algunos: historiar. Organizar, al antojo personal, el proceso de formación y desarrollo de la literatura en nuestro país, como si se tratase de un simple juego.

Diré entonces, y aplicando una regla tradicional, que la llamada “generación 2000”, tuvo un proceso de formación que dio a luz propuestas representativas que encabezan una línea temática y digamos formal.

Ignorar ese proceso, ignorar la elemental noción de proceso da, ahora, como resultado la aparición de nombres, de verdad emergentes, algunos incluso con poco menos o poco mas de cuatro años de haber surgido y que únicamente por su interés y disposición hacia las figuras del Poder literario, sobresalen en este país.

Todos sabemos que los noventas en Nicaragua fueron una época de tendencia neo-liberal, una época de privatización o de regreso a la misma. Eso no impidió la formación de grupos y revistas literarias que continuaron con sus investigaciones y avances (?) en la materia. Los avances de los noventeros (aún y sin el contexto y el impacto de la revolución en las telecomunicaciones, internet, blogs, redes sociales y derivados) repercurtieron en nosotros y no hablo solo del mentado regreso a cierto tipo de metáfora, que menciona José María Mantero, en el caso de la poesía claro está.

Los ochenteros y noventeros son los testigos y a su vez herederos de la caída de una revolución sandinista. Repercutieron pues, abrieron un camino que nos compete. Lean ese camino. Punto. 

Hubo, entonces, varios grupos activos que dominaron la escena literaria en la década del 2000: Los Macuta con Lázaro Díaz y Yaoska Tijerino en Boaco; El Taller Literario de la UNI, en aquel tiempo integrado por Alain Pallais, Douglas Téllez, Bayardo, Rudy y mi persona; En Matagalpa la revista Tarantella Literaria dirigida por Daniel Ulloa. El grupo Eros y la revista Koiné en la UNAN. Literatosis fundada por Chrisnel Sánchez Arguello y Tribal Literario por Irving Cordero, ambas en Managua. Luego estaban dos poetas independientes, que después se asociaron a un grupo de una “generación”, que de acuerdo al estilo tradicional y anticuado de organizar el proceso de formación literario-nicaragüense, correspondería, a una década anterior: Ezequiel D´León Masis y Abelardo Baldizón. Dígamos que si nos atenemos al famoso criterio biológico (y ese no es mi criterio, pero digamos) ellos dos abren esta década con sus plaquetas de poemas: Trasgo y Del Matadero, respectivamente. 

La “generación 2000”, en sentido tradicional debuta, pues, con poesía.

Mucho se ha debatido respecto a las “generaciones literarias”. Los estudios de Julius Petersen sirven de ejemplo. Pero no entraré, por ahora, en la cuestión de definir un nuevo concepto de “generación”, de cambiarlo por otro o de inventar el agua helada. En todo caso la concepción del tiempo, obedezca a la propuesta de una percepción circular, líneal, Vico y otros, es un debate que espero se posicione y profundice en nuestro entorno. He ahí, he ahí.

La pregunta aquí es: ¿Cómo ordenar nuestro proceso de formación y consolidación literaria? ¿Con las antologías? ¿Con la archivística? ¿Por edades? ¿Por año de publicación? ¿Por temas afines? ¿Por genealogías temáticas y formales? ¿Cómo se relaciona la producción textual reciente con las anteriores? ¡Cómo salir de aquellos que utilizan o aprovechan el clásico método de la historiografía para figurar y no porque de verdad deseen una reflexión o una aproximación cabal!

Considero que un escritor que vivió los ochenta, tendrá una formación muy distinta a uno que creció en los noventa o en el 2000. Evaluar a ambos con los mismos parámetros sería injusto, es decir cortarlos a todos con la misma tijera. ¿Cómo vamos, entonces, a “medir” u organizar ese tiempo, esos tiempos?  
Porque un gran grupo de obras está conformado por diversos tiempos psicológicos y biológicos; y en cierta medida en una parte de ese gran grupo se ha agudizado la interdisciplinariedad o convivencia con otros sectores de la cultura como artes (audio) visuales, teatro, música, internet, entre otros, especialmente con repercursiones palpables en ciertos y contados escritores (inéditos o publicados). Y me atrevo a plantear que la convivencia y formación con estos sectores ha modificado el proceso creativo de algunos de nosotros, ya no digamos nuestra percepción artística y/o literaria.

Mencionaré dos libros que me parecen representativos: “La escritura vigilante” de Ezequiel D`León Masís y “Blog to Rosario” de Emila Persola. Ambos, antípodas en ciertos aspectos estilísticos, no así en organización. Ambos son híbridos. Con esto quiero decir que la hibridez, la difuminación y mezcla de géneros literarios es una cualidad y característica que se encuentra en Masís y en Persola, llevadas al extremo. La encontramos también en Eclipse de José Adiak Montoya, quizá Montoya más cercano y más en la tendencia literaria de Masís.

Luego contamos con el ineludible contexto: blogs, internet, redes sociales que se da a mediados de la década. Que tanto utilizan algunos, pero que nunca reflexionan sobre el mismo. Sugiero la lectura del ensayo de Mulligan titulado “Nicaragua: nodos de una literatura dialógica” o propiamente su tesis sobre “La Blogósfera literaria Nicaragüense”, por ocuparse de la narración  y el análisis del impacto e incidencia de este cambio en los escritores del nuevo milenio.

La apropiación de ideas y fuentes y el oportunismo de la burocracia literaria también es característica. Buscarlas en la Historia para ver quien las dijo antes, porque antes han sido dichas siempre, pero nadie se acordaba. Las estrategias para silenciar criterios diferentes a los del Poder. El machismo y la supuesta élite del poder cultural, no de la literatura. El mismo cuento de siempre parece ensombrecer nuestras tablas literarias. El enfoque y realce poético que se le ha dado siempre al mentado estudio “generacional” ya no digamos el poco diálogo con o la exclusión de otros sectores de la cultura, que mencionaba anteriormente. En todo caso me interesa acercarme a la obra de autores destacados y recientes y establecer sus vínculos con otras áreas. Más que ubicar una genealogía meramente literaria, me inclino por la relación que la reciente literatura ha establecido, por ejemplo, con las artes contemporáneas, con el cine, con la crítica, con la tecnología, con el desarrollo del pensamiento, con la política, con la Historia, con su entorno mismo.

En todo caso “una generación”, o un “grupo de nuevos escritores” con o sin valoraciones del siglo pasado, estemos de acuerdo o no, se forma, es decir, que sigue y obedece a un proceso, no se saca irresponsablemente debajo de la manga porque se me antojó. Si de antojo se trata, ahí están las antologías, las antojologías personales.

Los grupos literarios y sus revistas, ya no digamos ahora los blogs, son parte relevante para la compresión de la reciente producción literaria en Nicaragua. Aclaro, entonces, para el bienestar de nuestra crítica.






Wednesday, July 18, 2012

19







El 19 de Julio de 1979 ni siquiera había nacido.
El 19 de Julio de 1980 nacía en Guadapueblo.

El 19 de julio de 1981 escuchaba una carga cerrada que no era mía. Mi tío era señalado de contra y la mitad de la familia se marchaba al exilio.

El 19 de julio de 1982 estaba leyendo poemas con mi bisabuela en el jardín. Mejor dicho, mi abuela me los leía a mí de un libro de papel cebolla.

El 19 de julio de 1983 mi Papa Euclides me daba una cucharada de aceite de hígado de bacalao para crecer sana y fuerte.

El 19 de julio de 1984 moría del corazón mi Papa Euclides.

El 19 de Julio de 1985 mi tía me enseñaba el alfabeto con un libro de Pinocho y ya iba a un colegio de monjas, donde sólo éramos mujeres.

Fue por esa fecha cuando la seguridad del estado metió presa a mi madre, por gritar en la UCA que pensaba diferente.

El 19 de julio de 1986 me dejaban andar en la acera con una bicicleta de rueditas atrás. Y todos los años viajaba a Miami en navidad y año nuevo para ver a la mitad de la familia en Sweetwater.

El 19 de julio de 1987 ya andaba en la bicicleta sin las rueditas atrás. Ya no me daba miedo.

El 19 de julio de 1988 ibamos al super y recuerdo los roll on y la ropa oscura de venta, las filas del eskimo para el sorbete. El olor de las valijas abiertas en los aeropuertos y Oh Carol de Neil Sedaka que era el soundtrak del comercial del roll on: “El toque final”.

El 19 de julio de 1989 mi abuela me llevaba a la diplotienda y la Orange Crush era todo un acontecimiento.

El 19 julio de 1990 mi familia celebraba el advenimiento Violeta. La mitad regresó de vacaciones por primera vez después de muchos años y fuimos todos a San Juan, como en los viejos tiempos que ellos recuerdan mejor que yo. 

About Me

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"You made me confess the fears that I have. But I will tell you also what I do not fear. I do not fear to be alone or to be spurned for another or to leave whatever I have to leave. And I am not afraid to make a mistake, even a great mistake, a lifelong mistake and perhaps as long as eternity too"...