Friday, July 20, 2012

Algunos puntos sobre las íes









* Sobre la "generación 2000" en Nicaragua


"No pueden saborearle los asiduos gustadores de los jarabes y vinos de la literatura a la moda, y menos los comedores de pan sin sal, los porosos fabricantes de crítica exegética, cloróticos de estilo, raquíticos o cacoquimios".  Los Raros, Rubén Darío.


Eunice Shade

Pienso en esto: Agarrar textos de mis amistades, un prólogo, la biografía, el estilo archivístico y listo. El viejo método o estilacho de la antología. Los muchachos del archivo o personajes kafkianos. No hay investigación seria y ya sabemos lo que sobra.

Empecemos por un señalamiento a aquellos grupos de poetas y escritores de los años ochenta-noventa, que, iniciaron criticando tímidamente los estilos de, por ejemplo, el poder literario nicaragüense. Pero al percatarse del vacío evidente en nuestra cultura literaria (?), decidieron dedicarse a la promoción cultural y al negocio editorial. Y eso claro está, no es literatura. Diría Beltrán: “La literatura, es otra cosa, hijos”.

Hoy, los pocos grupos que subsisten gracias a sus puestos estratégicos de promoción cultural y editorial se han transformado y sumado a ese, digamos Poder hegemónico tradicional, jalando agua para su molino e imponiendo “sus gustos”, pues como dije: estudios serios y buenos, muy pocos; estudios dije, no archivística; Poder al que iniciaron tímidamente criticando, pero ahora integran a su manera, pues acaparan, “legitiman”, centralizan y monopolizan, no solo los dones de la cooperación internacional, filtrada a través de los favoritismos o conveniencias personales de las oenegés nacionales, sino que repiten el gesto de; 

¿Será que la Historia se repite? ¿Estamos en presencia del mito del eterno retorno, tanto griego como nietzscheano?
¿Será que cuando se llega al Poder las personas reproducen los patrones de sus predecesores? Huele a años ochentas y sus juntas. Huele a Somoza, también.

El Poder Literario (Cultural), entonces, se ha ampliado; ya no solo se encarna en las altas y tradicionales esferas, aunque sí repite sus patrones muy a sus anchas. Y que conste que no me refiero únicamente a la promoción editorial y las oenegés culturales, hablo también de la academia.

Recapitulo al poder proyectado en tres: puestos estratégicos de promoción cultural y editorial; academia; y luego el viejo Poder, aquel al que estos dos primeros se enfrentaron alguna vez. Es así que contamos con una suerte de doctores nicas de mas o menos reciente data que causan confusión en ciertos jóvenes escritores que confunden academia con Creación (y esto da para una tesis). Es decir que en Nicaragua existen opiniones que perjudican y relegan el papel del Creador Literario, la Creación en sí.

No es el caso de nuestro Arte Contemporáneo, gracias a Dios, que aún y con sus debilidades, potencia y promueve la (libertad de) creación como principio base y en eso voy a ceder la razón a aquellos artistas contemporáneos que no en vano aseguran que nuestra literatura se quedó anquilosada.

Para mi pesar, en nuestra literatura se promueve, se confía mas en la academia, no en la Creación, seguramente porque se sabe muy poco de Creación o porque quizá la Creación no es un “asunto de saberse”; que se confíe más en la academia me parece triste y lamentable. 

Estos poderes, decía, son los encargados de fabricar prejuicios y temores; son los encargados de fabricar las grandes ilusiones de nuestro panorama literario. Entre ellos mismos se evaden, se silencian o se citan, se procuran. Sesgan o parcelan la crítica y la historia. Y eso se llama política, no literatura. Desalentador para aquellos y aquellas que tomamos la literatura en serio o que creemos que la literatura es una disciplina del ser humano con la palabra, no con la astucia política.


No quiero decir que el negocio y la promoción cultural-editorial y la academia sean prescindibles, o que no hayan aportado, quiero decir que Creación es Creación y que estoy a favor de la independencia y celebración de la misma por sobre todas las cosas.

Diremos entonces que las variopintas iniciativas de copiar a Jorge Eduardo Arellano, han sido una constante en la historia de Nicaragua. Cada quien a su modo y con su particularidad, pero es digamos, el sueño de algunos: historiar. Organizar, al antojo personal, el proceso de formación y desarrollo de la literatura en nuestro país, como si se tratase de un simple juego.

Diré entonces, y aplicando una regla tradicional, que la llamada “generación 2000”, tuvo un proceso de formación que dio a luz propuestas representativas que encabezan una línea temática y digamos formal.

Ignorar ese proceso, ignorar la elemental noción de proceso da, ahora, como resultado la aparición de nombres, de verdad emergentes, algunos incluso con poco menos o poco mas de cuatro años de haber surgido y que únicamente por su interés y disposición hacia las figuras del Poder literario, sobresalen en este país.

Todos sabemos que los noventas en Nicaragua fueron una época de tendencia neo-liberal, una época de privatización o de regreso a la misma. Eso no impidió la formación de grupos y revistas literarias que continuaron con sus investigaciones y avances (?) en la materia. Los avances de los noventeros (aún y sin el contexto y el impacto de la revolución en las telecomunicaciones, internet, blogs, redes sociales y derivados) repercurtieron en nosotros y no hablo solo del mentado regreso a cierto tipo de metáfora, que menciona José María Mantero, en el caso de la poesía claro está.

Los ochenteros y noventeros son los testigos y a su vez herederos de la caída de una revolución sandinista. Repercutieron pues, abrieron un camino que nos compete. Lean ese camino. Punto. 

Hubo, entonces, varios grupos activos que dominaron la escena literaria en la década del 2000: Los Macuta con Lázaro Díaz y Yaoska Tijerino en Boaco; El Taller Literario de la UNI, en aquel tiempo integrado por Alain Pallais, Douglas Téllez, Bayardo, Rudy y mi persona; En Matagalpa la revista Tarantella Literaria dirigida por Daniel Ulloa. El grupo Eros y la revista Koiné en la UNAN. Literatosis fundada por Chrisnel Sánchez Arguello y Tribal Literario por Irving Cordero, ambas en Managua. Luego estaban dos poetas independientes, que después se asociaron a un grupo de una “generación”, que de acuerdo al estilo tradicional y anticuado de organizar el proceso de formación literario-nicaragüense, correspondería, a una década anterior: Ezequiel D´León Masis y Abelardo Baldizón. Dígamos que si nos atenemos al famoso criterio biológico (y ese no es mi criterio, pero digamos) ellos dos abren esta década con sus plaquetas de poemas: Trasgo y Del Matadero, respectivamente. 

La “generación 2000”, en sentido tradicional debuta, pues, con poesía.

Mucho se ha debatido respecto a las “generaciones literarias”. Los estudios de Julius Petersen sirven de ejemplo. Pero no entraré, por ahora, en la cuestión de definir un nuevo concepto de “generación”, de cambiarlo por otro o de inventar el agua helada. En todo caso la concepción del tiempo, obedezca a la propuesta de una percepción circular, líneal, Vico y otros, es un debate que espero se posicione y profundice en nuestro entorno. He ahí, he ahí.

La pregunta aquí es: ¿Cómo ordenar nuestro proceso de formación y consolidación literaria? ¿Con las antologías? ¿Con la archivística? ¿Por edades? ¿Por año de publicación? ¿Por temas afines? ¿Por genealogías temáticas y formales? ¿Cómo se relaciona la producción textual reciente con las anteriores? ¡Cómo salir de aquellos que utilizan o aprovechan el clásico método de la historiografía para figurar y no porque de verdad deseen una reflexión o una aproximación cabal!

Considero que un escritor que vivió los ochenta, tendrá una formación muy distinta a uno que creció en los noventa o en el 2000. Evaluar a ambos con los mismos parámetros sería injusto, es decir cortarlos a todos con la misma tijera. ¿Cómo vamos, entonces, a “medir” u organizar ese tiempo, esos tiempos?  
Porque un gran grupo de obras está conformado por diversos tiempos psicológicos y biológicos; y en cierta medida en una parte de ese gran grupo se ha agudizado la interdisciplinariedad o convivencia con otros sectores de la cultura como artes (audio) visuales, teatro, música, internet, entre otros, especialmente con repercursiones palpables en ciertos y contados escritores (inéditos o publicados). Y me atrevo a plantear que la convivencia y formación con estos sectores ha modificado el proceso creativo de algunos de nosotros, ya no digamos nuestra percepción artística y/o literaria.

Mencionaré dos libros que me parecen representativos: “La escritura vigilante” de Ezequiel D`León Masís y “Blog to Rosario” de Emila Persola. Ambos, antípodas en ciertos aspectos estilísticos, no así en organización. Ambos son híbridos. Con esto quiero decir que la hibridez, la difuminación y mezcla de géneros literarios es una cualidad y característica que se encuentra en Masís y en Persola, llevadas al extremo. La encontramos también en Eclipse de José Adiak Montoya, quizá Montoya más cercano y más en la tendencia literaria de Masís.

Luego contamos con el ineludible contexto: blogs, internet, redes sociales que se da a mediados de la década. Que tanto utilizan algunos, pero que nunca reflexionan sobre el mismo. Sugiero la lectura del ensayo de Mulligan titulado “Nicaragua: nodos de una literatura dialógica” o propiamente su tesis sobre “La Blogósfera literaria Nicaragüense”, por ocuparse de la narración  y el análisis del impacto e incidencia de este cambio en los escritores del nuevo milenio.

La apropiación de ideas y fuentes y el oportunismo de la burocracia literaria también es característica. Buscarlas en la Historia para ver quien las dijo antes, porque antes han sido dichas siempre, pero nadie se acordaba. Las estrategias para silenciar criterios diferentes a los del Poder. El machismo y la supuesta élite del poder cultural, no de la literatura. El mismo cuento de siempre parece ensombrecer nuestras tablas literarias. El enfoque y realce poético que se le ha dado siempre al mentado estudio “generacional” ya no digamos el poco diálogo con o la exclusión de otros sectores de la cultura, que mencionaba anteriormente. En todo caso me interesa acercarme a la obra de autores destacados y recientes y establecer sus vínculos con otras áreas. Más que ubicar una genealogía meramente literaria, me inclino por la relación que la reciente literatura ha establecido, por ejemplo, con las artes contemporáneas, con el cine, con la crítica, con la tecnología, con el desarrollo del pensamiento, con la política, con la Historia, con su entorno mismo.

En todo caso “una generación”, o un “grupo de nuevos escritores” con o sin valoraciones del siglo pasado, estemos de acuerdo o no, se forma, es decir, que sigue y obedece a un proceso, no se saca irresponsablemente debajo de la manga porque se me antojó. Si de antojo se trata, ahí están las antologías, las antojologías personales.

Los grupos literarios y sus revistas, ya no digamos ahora los blogs, son parte relevante para la compresión de la reciente producción literaria en Nicaragua. Aclaro, entonces, para el bienestar de nuestra crítica.






4 comments:

Byron Javier Picado Molina said...

Excelente, me gusta este enfoque irreverente de Eunice Shade, , bases para un dialogo o debate por realizar...excelente

Byron Javier Picado Molina said...

Excelente, me gusta este enfoque irreverente de Eunice Shade, , bases para un dialogo o debate por realizar...excelente

la eu said...

Gracias Byron. Seguiré reflexionando para mejorarlo y hacerle sus arreglos. Es increíble como algunos ni siquiera piensan en el tiempo. Quiero decir, que se suman automáticos como robots a lo que otros hicieron antes. Y es que es muy cómodo de parte de algunos. Te mando abrazo (:

la eu said...

Aprovecho y les dejo este comentario bastante generoso que me mandó Karlos Navarro al respecto, y como él es historiador, me parece que vale la pena compartirlo aquí: "Estimada eunice. brillante tu articulo. Espero que tenga una amplia difusión, porque realmente pones los puntos sobre las ies.
Es necesario, un debate de acuerdo, a los puntos que propones.
Creo que mas que literatos o creadores, la mayoria son promotores culturales; seguiendo la imagen de esa generaciones que egoistas y mitomanos que precedieron a la literatura de los ochenta. Saludos y espero, que sirva este articuo realmente para debatir, los problemas serios que tiene la historiografia en Nicaragua, que se ha hecho en base a lealtades personales, amigismo, o politica partidaria. Saludos EUNICE SHADE".

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