Tuesday, December 24, 2013

Las viejas búsquedas continúan








O la serpiente de uróboros de la literatura. 


por Eunice Shade

Diciembre es el mes de Fran en Nicaragua. Aún para mí, con quien la distancia se fue haciendo cada vez un abismo, con todas las características del abismo. Pero la literatura fue y sigue siendo cotidiana. Lo fue en aquellos días de Literatosis, cuando una de las búsquedas principales era el estilo único. Hay quienes sin haber sido parte y sin haber vivido este episodio se atreven a emitir juicios errados. Lo cierto es que quienes nunca lo vivieron porque no estuvieron ahí, serán siempre lectores de segunda mano. Recordar a Fran era también para mí recordar los viejos laberintos del oficio. Con los años, tuve la experiencia de leer a Lezama Lima, no solo su trabajo creativo, sino su pensamiento literario. Y eso lo cambió todo.

A mediados de la pasada década, en un blanco salón de clases, abrí una lección como quien traza el primer pincelazo de una obra de arte, pues para mí dar clases es un arte, y dije: “El Quijote es la novela por excelencia de las letras hispanas”. Y un alumno me interrumpió: “Eso ya lo dijo fulano de tal en la página tal de tal libro”. “Claro”, le respondí. “Lo que acabo de decir es de hecho una verdad que no solo fulano la ha dicho, sino muchos otros que han emprendido la ardua tarea de experimentar la lectura. No que te la cuenten, sino vivirla por vos y contrastarla con la tradición crítica de la misma”. Mi alumno no había leído El Quijote. Y si existe alguien en quien tengo esperanza, es en mis alumnos. Sus necesidades intelectuales son primero. Así que me desvié del objetivo principal de mi plan de clases para decirle: “Hijo, son verdades tan comunes de la literatura que se han hecho del dominio público, son vox populi, incluso hay quienes las contradicen, porque el mundo de las palabras es inmenso, como la vida”. Quizá algún cervantino me apoyaría y me diría: No te desviaste tanto del tema, pues en El Quijote también se juega con la autoría. En fin.

Un sinnúmero de autores ha coincidido en que los temas de la literatura serán siempre los mismos: Amor, odio, poder, pasión, locura. Lo dijo Quiroga, lo dijo García Márquez. Nosotros, los que seguimos, hacemos nuestras sus palabras, no solo porque confiamos en ellas ciegamente (?), sino porque hemos caminado ese mismo trayecto, hemos, al igual que José Arcadio Buendía, re-descubierto la redondez de la tierra. Me parece que existe una gran diferencia en la aprehensión que hacemos de una verdad literaria: no es igual que te la cuenten. Hay un gran regocijo en vivirla, en medirle sus asimetrías, en caminar por sus propios andamios.

En mi artículo titulado Algunos puntos sobre las íes, y creo que en Trazos de la letra expresaba también eso. Que en la historia (casi) todo está dicho, pero claro, mi memoria, mi timbre de voz, la manera en que toco mis cuerdas vocales, el particular uso que cada uno hace del idioma en sus cuatro habilidades, la oración irracional que tanto me gusta, como la descubierta por Chomsky, la personalidad que le imprimimos a la escritura creativa, no cuenta; ese modo de ser mujer y escribirlo, no cuenta. Porque en un campo machista las escritoras no tenemos derecho a nada. Ser mujer y escribir es ya de por sí para los y las machistas “un pecado”. Y digo esto porque por mi casa han desfilado infinidad de escritores interesados y doble cara que al principio eran amables, pero posteriormente y después de haberme utilizado, se dedican a calumniarme y a minimizar mis logros, mi trabajo. Sí, después que les he ayudado en su camino como poetas y escritores y hasta prestado libros que nunca me devolvieron, se dedican a eso. Supongo que es “síntoma de que avanzamos”.

Decía pues, que existe un uso que hacemos de las técnicas literarias, el cual se corresponde con el pensar de cada artista de la palabra. De manera que, guiada por la envidia, voy a prohibirle a Rosario Aguilar, en La niña blanca y los pájaros sin pies, la carta de Ana Taugema. Voy a prohibirle a Sergio Ramírez que imite la prosa de Vargas Vila en su novela Mil y una muertes, para los que ya la leímos, se recordarán del ejercicio de estilo que este aplica en algunos capítulos de dicha novela. ¡Por favor! El mismo Borges fue un maestro de la reescritura. Quizá el mejor.

Y pongo esos ejemplos porque he comprobado los bajos niveles de formación literaria que existen en los más jóvenes en Nicaragua. La poca reflexión que se hace de este arte, lo cual, teniendo a Rubén Darío, y además teniendo como nicaragüenses una respetable tradición en letras, considerada por algunos la mejor del istmo centroamericano, es inconcebible. Me es inconcebible a estas alturas.

No solo como escritores, sino como maestros de lengua y literatura, necesitamos enseñarle a los estudiantes la gran diferencia que existe entre un pastiche, un collage, una reescritura, un intertexto y un plagio, con todas las consecuencias éticas y económicas que esto implica. Sugiero un taller que aborde estas temáticas, con ejemplos claros, para que los muchachos profundicen y mejoren su pensamiento. Y por supuesto, para que dominen variedad de técnicas y estilos. Yo tuve la suerte de asistir a una clase que me diera Iván Uriarte sobre el intertexto años atrás. ¡Muchas gracias, Profesor, por sacarme de la ignorancia!

Ahora más que nunca con el boom de las redes sociales hay que reflexionar esa diferencia entre la escritura ordinaria de Facebook y Twitter y la literatura. Las redes sociales nos obligan a reflexionar sobre el acto de escribir. Recordemos, y esta es lección de los lingüistas, a la Profesora María Auxiliadora Rosales: la literatura es lenguaje artificial. Pensemos en el artificio y lo artificioso. En lo que deseamos recrear a través del lenguaje. En el trabajo de orfebrería de encadenar y desencadenar pensamientos en oraciones, en párrafos o en estrofas. No es lo mismo un estatus de Facebook o un Twitter que un ensayo, un cuento, un poema, una novela, una tesis. Por la pragmática, entre otras, no será nunca lo mismo. La pragmática en lingüística. No confundan nunca a un (a) escritor (a) con un bloguero, un facebookero o un twittero.

Pensaba en esa búsqueda luego de hurgar mi biblioteca en El Crucero. Luego de abrir el folder con nuestros viejos textos, recortes y memorias. Se necesita saber leer e interpretar para comprender que el arte de la literatura consiste, en parte; repito: en parte, en dominar las fórmulas que los grandes y las grandes escritoras se han agenciado, y a las cuales han rendido homenaje reescribiéndolas durante siglos, cada uno asimilándolas y haciéndolas suyas, cada uno añadiendo o quitando, ya sea para mejorarlas o para cometer sacrilegio.

Pienso en las reescrituras de los poemas de amor de Quevedo. Pienso otra vez  en Borges, quien llegó a asegurar que los grandes textos ya estaban escritos, que se conformaba con ser comentarista de los mismos, y así lo aplicó en Pierre Menard, a su manera, con su propia personalidad lúdica y literaria. ¡Cómo la lectura y la interpretación de las mismas palabras cambia con el contexto y el tiempo! Pienso en mi vieja, en su voz severa detrás de mí que me persigue hasta el día de hoy, marcándome el paso, recortándome las alas como chocoya de jaula, pienso en mí huyendo y abriendo esas alas ampliamente con la fuerza de un águila que  se extiende completa y corta y mancha el cielo de sangre.

Sí, regresar de vacaciones a mi biblioteca en Nicaragua en Diciembre, recorrer los viejos libros, toparse con el viejo fólder y el álbum de la adolescencia literaria, es recordar a Francisco Ruiz Udiel, a los muchachos y muchachas de Literatosis, a nuestras búsquedas, cuando creíamos en la literatura como quien cree en un Dios, y no esperábamos nada a cambio. Cuando no queríamos competir sino aprender de nosotros. Tiempos que no volverán… ¿Ese es un tango o un bolero? Con lo mucho que mi abuelo y mi suegro adoran los tangos y los boleros. No me extraña, son tradiciones sagradas de la cultura latinoamericana.

Tomados de http://eushade.blogspot.com/2013/12/las-viejas-busquedas-continuan.html

Monday, November 18, 2013

Desasosiego machistilla de los dependientes





Eunice Shade

O el “modelo literario” del machistilla. Ellos poseen su sazón anticuada. “Sus paradigmas” que dominan sus frágiles mentes, niegan “tener ideal”, pero sí son subyugados de uno. Ellos saben e imponen inconscientemente “su gustito literario”.

Y después “lo precioso y lo lindo” lo escriben las mujeres; “lo fuerte”, ellos. Es falso. No aceptaré eso nunca por ser falso.

Usted comprobará que una de las estrategias de discriminación por excelencia de estos “hijos de dominio” es ubicar a las mujeres únicamente en la poesía y jamás en la narrativa. Destacarán sus aciertos poéticos, más no los narrativos.
Desde que Marx nos (les) tocó el bolsillo, o subordinó todo pensamiento a la billetera, es entendible que si la poesía no vende nada y la narrativa sí, el machismo luchará a toda costa para seguirnos oprimiendo (a nosotras), ubicándonos donde NO corresponde. Entre menos entre al bolsillo de la mujer, mejor. Opresión económica en todos los ámbitos, no solo el literario pues sabida es la disparidad salarial que existe: un hombre y una mujer desempeñando el mismo trabajo, pero él gana más solo por ser hombre, aún y cuando la mujer sea más inteligente o produzca un mejor resultado. Partiendo desde ahí. 
Y Ojo, atención, alerta: Todo acto inteligente, de valentía o coraje que provenga de una mujer será masculinizado, ya que históricamente atribuyen la inferioridad a la condición biológica. Una mujer no puede ser inteligente o fuerte porque es considerada “hombre”, como si la inteligencia y la fortaleza fuese una característica exclusiva de ellos.

Por otro lado, nos encontrábamos frente a lo que denominaré “Desasosiego machistilla”, el cual opera desde la dependencia. Es extraño. Muy extraño. Hombrecitos dependientes tanto económica como literariamente. Es decir, con necesidad de una figura mayor pues son incapaces de sostenerse por sí. ¿Cómo se llama eso crudamente? Que los y las lectoras decidan. Queda esa pegunta para la reflexión.

Ser incapaz de nombrarte a vos mismo. Yo le dije al muerto: Autonomía literaria. Y el muerto, que no era mantenido, se molestó, pues padecía otro tipo de dependencia. Así la vida continuó. Y se debe agradecer a esas primeras feministas nicaragüenses, quienes sentaron las bases en los ochenta; que colocaron la primera viga para que las mujeres que no somos machistas sigamos en la batalla por lograr la igualdad de oportunidades.

Y es ardua la lucha, porque toda mujer que exprese su pensamiento será catalogada de “loca” o “traumada”, pues el o la machista, como es ignorante y no ha leído a Deleuze, Guattari y Foucault, entre otros, sacará conclusiones freudianas que los ilustres mencionados se encargaron de superar, contribuyendo así a la evolución del pensamiento en occidente. O bien será humillada y reducida, descalificándola como “escolar”, tal cual hiciera conmigo un “profesor”, del que ya les hablé. Ahí está reflejado el abuso de autoridad y el miedo a una joven, la negación del desarrollo y el crecimiento de la mujer, su validación integral en todas sus expresiones.

Por tal razón considero que revisar las teorías fundacionales es conveniente. Muchas partieron de un idealismo radical criticado fuertemente, tal es el caso de Shulamith Firestone en La Dialéctica del sexo. Pero el patriarcado tendrá que aceptar que así como Platón y Tomás Moro, entre otros, se encargaron de proponer sociedades “ideales” que son valoradas dentro de la filosofía, estas primeras mujeres también tienen derecho a que se respeten y valoren sus sueños y sus pensamientos, de igual manera. A como las hay idealistas, las hay realistas. Baste leer Slaves of slaves. The Challenge of Latin American Woman.

Por mi parte, no me dejaré imponer el “desasoiego machistilla”, menos a mi escritura. La emancipación consiste en no andar pidiendo la  “aprobación” de nadie. Otra cosa muy distinta es el debate y el diálogo igualitario que jamás se ha dado (ni se dará). Cuando las escritoras dependientes empiecen a confiar y a tener seguridad en lo que escriben otro sol les alumbrará.

Mientras no exista una independencia verdadera que respete y reconozca el valor de la juventud y de la mujer, no seré parte. No seré manipulada por la ambición política de nadie. Esos señores y señoras que instrumentalizan a los y las jóvenes en aras de materializar sus aspiraciones de poder. No contribuiré a la consolidación de una clase política (y sus hijos, leáse nepotismo) que no busca otra cosa que su propio interés; que reproduce lo que más critica. Solo este tipo de personas es capaz, aún conociendo su propia historia, de repetirla.


Friday, October 25, 2013

Machistillas




Por Eunice Shade

A los hombres (salvo excepciones) no podés darles confianza porque abusan y se sienten con el poder de indicarte cómo son las cosas únicamente porque sos mujer, y si escribís, peor. De manera que expresan ese terror o complejo de inferioridad restándole valor a las obras escritas por mujeres.
En mi reciente libro, Espesura del deseo (2012), anoté en breve dicha preocupación poniendo de ejemplo una novela como Aura, de Carlos Fuentes: ¿se valoraría igual esta novelita si hubiese sido escrita por una mujer? Y en esa línea quiero abrir esta columna en Casi literal, retomando esa inquietud, porque la considero de interés para este medio.
Es un fastidio escuchar a los hombres decir cómo debe escribir una mujer o todavía más indignante: definiendo e interpretando los actos de escritura femenina sin siquiera tener idea de lo que están hablando, porque resulta que las mujeres desde el siglo pasado y aún en este ya asisten, las que así lo pueden, a la Universidad; y aunque no, las mujeres leemos y pensamos.
En otras palabras y asumiendo una posición: a mí, personalmente a mí, ningún hombre me va decir qué es esto o qué es aquello; mucho menos si no se lo he preguntado. Y digo esto porque hay sus atrevidos por ignorantes. Pero ya les conocemos el juego:
1) Los sexuados: “Hola soy hombre y escribo. Vos sos mujer y escritora. Si querés que hable bien de tu libro, tengamos sexo”.
2) Los asexuados: “Hola, soy escritor y para que hable bien de tu trabajo, primero tenés que entender que yo soy superior y mejor que vos y estaría muy bien si te inclinaras ante mí”.
Hasta ahí llegan las ansias desesperadas de poder y querer controlarlo todo. Someter a la pluma femenina a cambio de favores sexuales o de servidumbre dada al elogio. El compadrazgo es una realidad y si lo niegan es por cobardía. Yo misma fui testigo de cómo cierta vez un machistilla escribió una barrabasada, una gran estupidez sobre las temáticas de los poetas malditos, y su compadre, otro machistilla, salió en su defensa aludiendo algo así:
“No, es que él es diferente. Él está en un periodo de transición y debemos comprender que sus palabras obedecen a… hay que perdonárselo”.
Todas esas estrategias de sometimiento son harto conocidas. Una pena, claro está, y pobres de aquellas que se dejen. Luego, uno se pregunta por estas mujeres que se prestan a ese juego, y que por la misma competencia entre nosotras, traicionan a su género y se tienden de tapete a cualquier pelagato que cita a Steiner o a Bloom, como si una cita fuera el fin del mundo. ¡Cómo si leer fuese un acto sobrenatural cuando es el pan de cada día en la vida de cualquier escritor! O como si el fragmento escogido de un ensayo pudiera sustituir la comprensión a cabalidad de una obra y un tiempo. Esas mujeres existen y usualmente se expresan así:
“Mi muchachito me respeta a mí porque soy su madre, pero a la fulana no, porque me cae mal… porque tampoco la puedo manipular como manipulo la mente de mi hijo”.
También se da en las mujeres de edad avanzada. Tuve la experiencia de conocer a una septuagenaria, mecenas y promotora cultural, de más ínfulas que otra cosa. Jamás la busqué, jamás le pedí nada. Ella empezó a llamarme todos los días, a invitarme a lugares lujosos y a obsequiarme prendas caras. Al inicio yo no quería aceptar, pues me parecía sospechoso y exagerado. Después medité y le otorgué el beneficio de la duda. Se empeñó en regalarme ropa que ya no le quedaba y en llevarme de arriba-abajo a cafés gourmets y restaurantes cordon bleu. Ya no digamos los vinos y el champagne a temperatura perfecta en copas de Basilea. ¿Para qué? Para que el día de mi despedida, antes de venirme a estudiar a Estados Unidos, rodeada de familiares y amigos, me dijera que yo “no valía sino por un hombre”. Para coronar con la cereza en el pastel, me derramó un vaso de cerveza en la cabeza, en mi casa. ¿Por qué les cuento todo esto? En primera, porque escribo no solo con mis conocimientos, sino también desde y con mi experiencia; y en segunda, para que vean cómo el machismo arraigado y recalcitrante proviene a veces de las mismas mujeres. Por supuesto, lo que esta “elegante” señora me dijo fue una ofensa infundada proveniente de sus frustraciones más oscuras.
Otra de mis grandes decepciones fueron dos supuestos profesores nicaragüenses doctorados en literatura (constaten que los títulos no son sinónimos de educación o inteligencia). Y digo decepción, porque les tenía admiración, hasta que se revelaron y mostraron su verdadero ser. El primero se molestó porque le recordé amablemente de una opinión que le había solicitado para un texto que estaba escribiendo, y realmente estaba muy interesada en su criterio, pero quién sabe qué mosca le habría picado que me respondió neurótico y decidió “acusarme” con mi esposo. El susto se lo llevó cuando le reclamé por qué le daba cuentas a mi marido, si el asunto era conmigo; qué le hacía pensar que mi marido me regañaría o castigaría como si fuera mi padre. Este profesor me ofendió profundamente, y obvio, mi marido, que hasta ahora no me ha faltado, hizo lo correcto; les queda a ustedes adivinar qué sería lo correcto en este caso, para mí está contenido en este hermoso poema sobre el matrimonio de Khalil Gibrán, les comparto mi subrayado:
“Llenaos uno al otro vuestras copas,
pero no bebáis de una misma copa.
Compartid vuestro pan, pero no comáis del mismo trozo.
Cantad y bailad juntos y estad felices,
pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Las cuerdas de un laúd están solas, aunque palpiten
con la misma música (…)
Porque los pilares del templo están separados.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés
ni el ciprés bajo la del roble”.
El segundo profesor fue más deprimente pero menos neurótico; es un misógino profesional y militante. Resulta que le pedí apoyo con una entrevista para una investigación sobre el cuento nicaragüense que estaba haciendo en ese momento… y bueno, resumásmoslo de esta manera: “Las mujeres no saben nada, solo los hombres”. Una pena, una vergüenza, porque además son maestros. ¡Sepa Dios las ideas machistas y misóginas que transmiten y perpetúan a través de sus alumnos! Por eso no debemos confiar en todo lo que nos dicen los maestros, y lo digo yo, que también soy profesora; lo ideal es incitar a los estudiantes a no ser conformistas. Hay que motivarlos a que sean críticos y busquen más allá del aula de clases porque errare humanum est.
Por otro lado, están los machistillas de mi generación, cuando la edad no es una jerarquía, dichos “ilustres” se han agenciado y auto-nombrado paladines culturales, sin serlo y únicamente guiados por la ambición de adquirir fama, despotrican incongruencias e intentan intimidar a las escritoras con comentarios descalificadores y a veces tan cobardes que lo hacen a través de seudónimos. ¿Por qué? Porque no comprenden ni aceptan que a una mujer le vaya mejor que a ellos en términos profesionales. Por más que inventen y afirmen que no es esa la razón, no es verdad: y así se autoengañan para no reconocer el celo profesional que les hierve en la sangre.
De esa manera aparecen las antologías donde solo plumas machas figuran bajo el sofisma “es que las mujeres son inferiores, escribir es de hombres, las mujeres no escriben porque son inferiores”; falacia y además una vergüenza para ellos y sus defensoras. ¡Tanto es el miedo!
Esa misma falacia se nos presenta cuando, una vez aceptado que las mujeres escriben, intentan encasillarlas. Ya lo mencionaba al principio con el ejemplo deAura. Si una mujer escribe de ocultismo es “supersticiosa” y “loca”. Si lo hace un hombre, es “erudito” y “metafísico”. Si una mujer escribe firme y con voz de mando, está “enojada”, si es un hombre, “tiene carácter”. Si una mujer expresa sus sentimientos es “sentimental”, si lo hace un hombre, es “sublime”. Esos son algunos de los estereotipos machistas que promueven. Ya me lo preguntaba un día de estos un amigo que asistió a mi taller de literatura en Managua: “¿Existe la literatura femenina?”
Sé que otras escritoras han respondido de diversas maneras a esta pregunta. Por mi parte pienso que existe una sola literatura y esta será arte independientemente si la escriben hombres o mujeres, ende, estoy en contra de los roles asignados, me parecen patriarcales, injustos para nosotras y además falsos. Es como si no concibieran que una mujer fuese más inteligente, talentosa y exitosa que un hombre, no les cabe en la cabeza porque la tienen pequeña.
Es el caso de una famosa escritora, ya mayor, en Nicaragua (y de muchas otras); la mujer ha sido un éxito, y los hombres, principalmente los escritores, no se lo perdonan y se dedican a minimizar y ningunear su trabajo, utilizando argumentos trasnochados como “no escribe como Dante”, como si ser escritor y escribir en esta época fuese igual que en 1315; como si fuese un pecado que la mujer fuese mejor que ellos o que haya logrado lo que ni en sueños ellos hubieran hecho. Tristemente es así. Es la voz del resentimiento la que los tiene sometidos, a ellos, precisamente. Son las ilusiones truncadas de un machistilla capa caída, inseguro, que no pudo con el paquete y se dio por vencido, porque buscaba en la escritura cualquier cosa, menos la recompensa y la satisfacción que produce el saber que has escrito un buen texto; porque estaba más pendiente de la paja ajena que de la suya propia.
Para algunos hombres es difícil lidiar con esas emociones negativas de saberse, digámoslo con todas sus letras, opacados por una mujer. Eso los desenfoca, los desestabiliza, y ante ese sentimiento ridículo de derrota culpan a los otros y otras de su propia suerte, o peor aún, intentan atribuir los éxitos ajenos a qué se yo sarta de locuras.
Seamos serios: no existe la suerte, y a estas alturas lo sabemos (casi) todos.

Nota: *El presente texto fue publicado en y tomado de (Casi) Literal 

Friday, September 27, 2013

Tu delirio es Katún y Moribundero.




Tu delirio es Katún-Expo-Arte Contemporáneo-Harté-Literatura & Arte en homenaje a Rolando Castellón. 

Moribundero too-La Performance-Le Musique & Vida en general.







U-Sí 




Monday, August 05, 2013

Ashisho






A mis amigos de Albuquerque, por siempre en mi corazón.

Eunice Shade


Es como cuando ya no temes a los espejos porque sabes que no son reales; como si en cada árbol viviese un cristal que muere de frío y podés sonreírle libremente a esa mirada brillante que decodifica un nuevo lenguaje y pinta el mundo.
El lenguaje; ese organismo al que siento moverse dentro de mí con todas sus ramificaciones. Hablar otra lengua es pensar la realidad dos veces. Es nombrarla dos veces. Es redescubrirla y aquella máquina que aprendió dos o tres idiomas de pequeña se molesta porque no supo degustarla lentamente como se hace con los viejos y buenos vinos. Es la sombra del ala de un avión cortando las nubes. Es poner pies a tierra y sentir el olor de las piedras en Albuquerque. Poco queda de aquella mujer que llegó a esta ciudad perdida en el desierto; rodeada de las Montañas Sandía e iluminada por soles rojos y espesos; enmarcada por senderos fértiles de álamos y olmos chinos. Poco o nada queda de aquella que en su primera noche aquí escribió: Querida humedad, te extraño. Y mis ríos empezaron su verano. Y comprendí por qué el verano era necesario para mi cuerpo; para respirar tranquila y caminar por Central con las manos abiertas y mezclarme con los olores de las esquinas y paradas de buses; para entender esas miradas que levitan en dos mundos y sueñan las veinticuatro horas. Albuquerque me cobijaba y me entregaba dos tesoros: su enigmática luz y una lengua nueva; que escuchaba hablar cuando en las azoteas de sus edificios el lejano ruido de los carros simulaba el acontecer de una ola desplegada y buscando con determinación la única orilla.
¡Cuántas mañanas de café caliente mojaron mis labios! ¡Cuántos idiomas mis oídos probaron! Árabe, mandarín, coreano… y no sentía vértigo, sino admiración por Babel ante mis ojos; Babel y un solo puente que silenciosamente en la complicidad de una sonrisa tendía su camino de hierro para que todos nos atravesáramos sin miedo. Y ahí, en ese templo, donde los maestros construyen los puentes sentí que mis nervios se alargaban y que una nueva tierra se araba en mí; unas semillas me eran cultivadas y yo sentía esas pequeñas raíces moverse; yo contemplaba a una nueva tradición revelándome sus secretos más preciados; sentí un beso profundo; sentí a dos lenguas tocarse.
Me tendí sobre el césped frente a la pileta donde nadan patos grises y de plumas verdes y sobre el viento seco y juguetón escribí la palabra gracias con mi dedo índice. Luego la traduje a mi propia lengua y la pronuncié en voz alta: ¡Ashisho! Ashisho que también significa todo.

Albuquerque, julio 25, 2013.

Wednesday, July 31, 2013

En Nicaragua.



Estaré en Nicaragua las próximas dos semanas y ofreceré una lectura el viernes 9 de Agosto a las 10:00 AM en la Sala Pablo Antonio Cuadra del Palacio Nacional de la Cultura. 
Ese mismo día a las 2:00 PM daré la charla "El actual cuento nicaragüense" a los jóvenes del Movimiento Cultural Leonel Rugama en el Jardín de Ibsen, Antiguo Gran Hotel. Están cordialmente invitados e invitadas.

Tuesday, May 28, 2013

Entre la razón y la intuición rebelde




El artista revela su alma desnuda en su obra y esa evidencia queda plasmada en el libro Espesura del Deseo (ED) de la escritora Eunice Shade (ES), quien con una militancia heterodoxa y rebelde se aventura con estocadas certeras a la ortodoxia académica y su complicidad con el poder.
El ejercicio de desnudarse hasta el alma sin máscara, desenmascara a los otros egos ocultos en sus parafernalias, porque la “narradora no es muy diferente de ustedes” (ES). Esa convicción basada en la honestidad le da una contundencia a la obra que estalla como granada en las poses artísticas del oficialismo.
ED es el retrato hablado de una mente que busca, a través de la escritura, sus estados anímicos más oscuros y más claros emprendiendo un viaje hacia su ser interior para salir airosa e interpretar la realidad con herejía. “Tales herejes –que suelen ser los mejores creadores – buscan sus heréticas intuiciones o razonamientos en el refrendo de lectores sin cátedra ni púlpito” (Savater).
En esta obra se desarrolla el proceso del pensamiento a través de la razón como creación de identidad y el de la intuición como un proceso lúdico e irónico que da por sentada la inteligencia mutua y cómplice entre escritor y lector.
La filosofía hace gala en esta obra y la poesía es el instrumento destinado a la comprensión y estimulación de los sentidos, ya que en sus ensayos encontramos sintetizadas sus ideas y en sus experimentos la percepción intuitiva como algo que acontece en puntos suspensivos.
ED rompe con altanera disonancia y se distancia de la prosa frita y sus refritos ofertados hasta el cansancio actualmente en los mercados literarios nicaragüenses con sus condimentos “formales”.
En esta obra la forma es el fondo, es la sustancia Omega3, influenciada sin sometimiento en la prosa poética de Manolo Cuadra y en la excelente asimilación de los recursos de la ironía, el sarcasmo y el humor beltraniano donde está prohibido el aburrimiento y se promueve la ludopatía en el bar “Uno de esos que tanto te gustan…” (ES)
La escritora desmantela desde sus líneas las avenidas de Hollywood y el plástico del mundo súper modelado y vacío con sus héroes de falos falsos, inflados de hormonas y de mitos, como el caso del wiki-héroe de los snobitos, Julian Assange, “el soplón más sexy del momento.” “Note, por favor, las comillas.” Advierte la autora denunciando los colmillos del amarillismo y su penoso espectáculo.
Por eso, desde las ventanas cibernéticas, la autora nos señala las realidades históricas y sus falsas consignas, consignadas en una aldea global donde algunos escritores de nuestro paisito juegan a estar y no ser o peor aún a imitar en una jaula de monos propalando nuestro angú, angú, desde el lenguaje infante y no es que ella pretenda cometer un infanticidio si acaso un poeticidio por circular fuera del núcleo de las palabas en un ambiguo “palabrerío sólo para decir una cosa.” (ES)
Otro elemento importante de destacar en esta obra es la posición del sujeto frente al poder que desarrollara Foucault, en el caso de la autora lo desdeña desde las relaciones humanas y se rebela desde la marginación creadora:
Contra el sexismo imperante y su patriarcado bestializado, el gobierno, las instituciones no gubernamentales prostituidas al mejor postor y contra el desfile de moda de emperatrices sobre la alfombra roja que humillan al “Peón, capaz también de amenazar y matar a la realeza con sus humildes e imprevistos pasos.” (ES)
Esta obra, provista de una fuerza poética, se aleja del ejercicio de imitar tan común en nuestro país y con una voz auténtica nos seduce desde la razón, clave del pensamiento que nos permite dirimir nuestros conflictos internos, puesto que el pensamiento no nos lleva a un laberinto de ideas sin razón.

Wednesday, April 24, 2013

Propósito A-Literal.


Uno de mis poemas viejito-viejito inspiró a la artista y músico nicaragüense Tamara Montenegro para componer esta tonada.

Lo pueden escuchar en el siguiente link:

https://soundcloud.com/tamaramontenegro/proposito-aliteral


¡Qué lo disfruten!









Wednesday, April 17, 2013

Eunice Shade, una becaria de Fulbright en Nuevo México





Por Teresa Dovalpage

Originalmente publicada en El Crepúsculo

Eunice Shade es una narradora y poeta nicaragüense que actualmente se encuentra en Nuevo México después de obtener una beca Fulbright.

Ha publicado el libro de cuentos El Texto Perdido (Editorial Amerrisque, Managua, 2007); el poemario Escaleras Abajo (Ediciones MA, 2008) y el libro de ensayos y otros experimentos Espesura del deseo (Editorial Zorrillo-PEN-Sociedad de Jóvenes Escritores, 2012) además de aparecer en varias antologías internacionales de narrativa.

En 2007 representó a Nicaragua en el foro de Novísimas Narradoras Latinoamericanas en la FIL de Guadalajara. En 2012 fue parte de Buenos Aires Capital Mundial del Libro…y ahora la tenemos de visita aquí en Taos.

Descubrimiento de la vocación

“Empecé a escribir a los doce años y aunque parezca extraño fue por miedo; había emociones o pensamientos que a esa edad me daba miedo expresar a otros; así que empecé a hacerlo en libretas y a medida que los años pasaban las libretas iban aumentando y cambiando de colores,” dice Shade, agregando que usaba indistintamente lápices o lapiceros.

“Recuerdo las libretas artesanales de papel reciclado,” dice con algo de nostalgia. “¡Me encantan! Y todavía utilizo algunas, sobre todo cuando me muevo de lugar. Ahora que estoy en Albuquerque compré una color café con un acabado muy hermoso, la titulé Cuaderno de Albuquerque.”

En el 2000 se volvió 90 % internauta y ahora escribe la mayor parte del tiempo en su laptop, pero confiesa que a veces, cuando sale a pasear o a tomar un café, todavía recurre a la libreta.
¡El olor de las páginas, de la tinta y el papel, no pueden ser sustituidos por ninguna laptop! Y menos para los poetas.

Shade publicó su primer artículo de opinión en el boletín estudiantil de la Universidad, donde comenzó a reunirse con gente afín.

“Nos formamos y crecimos a través una revista literaria, Literatosis, y un programa de radio, Letroscopio,” refiere. “Ambos son de literatura y cultura en general.”
Cuando le pregunto por sus padres o madres literarios contesta: “No sé si serán padres o madres, pero disfruto la escritura de Carmen Naranjo, Marguerite Yourcenar, Felisberto Hernández… Siendo mas joven me gustaba leer a Joyce, a Wilde. Creo que en el fondo todo buen texto me atrae.”
Esto se refleja, naturalmente, en su propia literatura.

Sobre su obra, reconoce tenerle un afecto especial a El texto perdido. “Fue mi primer hijo,” dice, “y hay cuentos ahí que me hacen reír a mares.”

Por otro lado, considera Espesura del deseo como lo más libre que ha escrito hasta ahora. “Es como una pintura que contiene cierta energía mental, eso hasta cierto punto me satisface. Y me recuerda a Pollock,” dice.

Cuando está en su país, un día en la vida de esta poeta nica empieza con pocillo de café negro y calentito por la mañana, luego una relectura del “Carminum I-11” de Horacio; “Ítaca” de Kavafis; y “La Pantera” de Rilke.
“Poemazos de cabecera,” los llama ella.
Luego se va a dar clases de lengua y literatura hispanoamericana o de español. También le dedica tiempo a su Taller Lupa Collage, un proyecto interesantísimo que espero pueda traer a Taos en algún momento.

Planes para el futuro

Como parte de la beca Fulbright, Shade tiene planes de estudiar una maestría en literatura hispanoamericana.

“Quiero ser una mejor estudiante, una mejor lectora, una mejor escritora, una mejor profesora y creo que esta posibilidad de formarme, de seguir educándome es un gran paso,” dice. “Es una gran oportunidad y estoy agradecida por la misma. Cuando termine pienso compartir lo aprendido con quien lo necesite; pienso que mi país habrá crecido un poquito, ya hasta se me han ocurrido nuevos proyectos para el futuro, ya veremos.”

Shade asegura que se ha sentido en casa en Nuevo México.
“Las personas han sido amables y en la Universidad tengo excelentes profesores; la gente de Estudios Internacionales y Celac, Ken, Tatiana, Vanessa, todos han sido de gran apoyo. Adoro también caminar por Albuquerque. He anotado los nombres de los árboles que he visto en mi nueva libreta: Cottonwoods, Chinese Elms y Pine Pinon. Luego el poético polen que me causó alergia al principio, pero ya se me pasó.  ¡Y en Taos adoré todo! ¡Nuevo México es bestial! como decimos en Nicaragua.”

Por ella me entero de que el chile es popular también en su país.

“Muchos nicaragüenses aman el chile, hay otros que no. El jalapeño, el chipotle, el chile cabro, la cebollita picada con chile tabasco… A mí, no sé por qué, nunca me ha gustado ningún tipo de chile,” admite. “Es un gusto adquirido; tengo que practicar más para hacerme parte del club.”
Estoy segura de que si se queda más de seis meses en Nuevo México terminará habituándose. La atracción del chile, como la de las montañas de Taos, es simplemente irresistible.
Para saber más sobre la obra de Eunice Shade visiten su blog www.eushade.blogspot.com

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"You made me confess the fears that I have. But I will tell you also what I do not fear. I do not fear to be alone or to be spurned for another or to leave whatever I have to leave. And I am not afraid to make a mistake, even a great mistake, a lifelong mistake and perhaps as long as eternity too"...