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Eunice Shade, una becaria de Fulbright en Nuevo México





Por Teresa Dovalpage

Originalmente publicada en El Crepúsculo

Eunice Shade es una narradora y poeta nicaragüense que actualmente se encuentra en Nuevo México después de obtener una beca Fulbright.

Ha publicado el libro de cuentos El Texto Perdido (Editorial Amerrisque, Managua, 2007); el poemario Escaleras Abajo (Ediciones MA, 2008) y el libro de ensayos y otros experimentos Espesura del deseo (Editorial Zorrillo-PEN-Sociedad de Jóvenes Escritores, 2012) además de aparecer en varias antologías internacionales de narrativa.

En 2007 representó a Nicaragua en el foro de Novísimas Narradoras Latinoamericanas en la FIL de Guadalajara. En 2012 fue parte de Buenos Aires Capital Mundial del Libro…y ahora la tenemos de visita aquí en Taos.

Descubrimiento de la vocación

“Empecé a escribir a los doce años y aunque parezca extraño fue por miedo; había emociones o pensamientos que a esa edad me daba miedo expresar a otros; así que empecé a hacerlo en libretas y a medida que los años pasaban las libretas iban aumentando y cambiando de colores,” dice Shade, agregando que usaba indistintamente lápices o lapiceros.

“Recuerdo las libretas artesanales de papel reciclado,” dice con algo de nostalgia. “¡Me encantan! Y todavía utilizo algunas, sobre todo cuando me muevo de lugar. Ahora que estoy en Albuquerque compré una color café con un acabado muy hermoso, la titulé Cuaderno de Albuquerque.”

En el 2000 se volvió 90 % internauta y ahora escribe la mayor parte del tiempo en su laptop, pero confiesa que a veces, cuando sale a pasear o a tomar un café, todavía recurre a la libreta.
¡El olor de las páginas, de la tinta y el papel, no pueden ser sustituidos por ninguna laptop! Y menos para los poetas.

Shade publicó su primer artículo de opinión en el boletín estudiantil de la Universidad, donde comenzó a reunirse con gente afín.

“Nos formamos y crecimos a través una revista literaria, Literatosis, y un programa de radio, Letroscopio,” refiere. “Ambos son de literatura y cultura en general.”
Cuando le pregunto por sus padres o madres literarios contesta: “No sé si serán padres o madres, pero disfruto la escritura de Carmen Naranjo, Marguerite Yourcenar, Felisberto Hernández… Siendo mas joven me gustaba leer a Joyce, a Wilde. Creo que en el fondo todo buen texto me atrae.”
Esto se refleja, naturalmente, en su propia literatura.

Sobre su obra, reconoce tenerle un afecto especial a El texto perdido. “Fue mi primer hijo,” dice, “y hay cuentos ahí que me hacen reír a mares.”

Por otro lado, considera Espesura del deseo como lo más libre que ha escrito hasta ahora. “Es como una pintura que contiene cierta energía mental, eso hasta cierto punto me satisface. Y me recuerda a Pollock,” dice.

Cuando está en su país, un día en la vida de esta poeta nica empieza con pocillo de café negro y calentito por la mañana, luego una relectura del “Carminum I-11” de Horacio; “Ítaca” de Kavafis; y “La Pantera” de Rilke.
“Poemazos de cabecera,” los llama ella.
Luego se va a dar clases de lengua y literatura hispanoamericana o de español. También le dedica tiempo a su Taller Lupa Collage, un proyecto interesantísimo que espero pueda traer a Taos en algún momento.

Planes para el futuro

Como parte de la beca Fulbright, Shade tiene planes de estudiar una maestría en literatura hispanoamericana.

“Quiero ser una mejor estudiante, una mejor lectora, una mejor escritora, una mejor profesora y creo que esta posibilidad de formarme, de seguir educándome es un gran paso,” dice. “Es una gran oportunidad y estoy agradecida por la misma. Cuando termine pienso compartir lo aprendido con quien lo necesite; pienso que mi país habrá crecido un poquito, ya hasta se me han ocurrido nuevos proyectos para el futuro, ya veremos.”

Shade asegura que se ha sentido en casa en Nuevo México.
“Las personas han sido amables y en la Universidad tengo excelentes profesores; la gente de Estudios Internacionales y Celac, Ken, Tatiana, Vanessa, todos han sido de gran apoyo. Adoro también caminar por Albuquerque. He anotado los nombres de los árboles que he visto en mi nueva libreta: Cottonwoods, Chinese Elms y Pine Pinon. Luego el poético polen que me causó alergia al principio, pero ya se me pasó.  ¡Y en Taos adoré todo! ¡Nuevo México es bestial! como decimos en Nicaragua.”

Por ella me entero de que el chile es popular también en su país.

“Muchos nicaragüenses aman el chile, hay otros que no. El jalapeño, el chipotle, el chile cabro, la cebollita picada con chile tabasco… A mí, no sé por qué, nunca me ha gustado ningún tipo de chile,” admite. “Es un gusto adquirido; tengo que practicar más para hacerme parte del club.”
Estoy segura de que si se queda más de seis meses en Nuevo México terminará habituándose. La atracción del chile, como la de las montañas de Taos, es simplemente irresistible.
Para saber más sobre la obra de Eunice Shade visiten su blog www.eushade.blogspot.com

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