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Entre la razón y la intuición rebelde




El artista revela su alma desnuda en su obra y esa evidencia queda plasmada en el libro Espesura del Deseo (ED) de la escritora Eunice Shade (ES), quien con una militancia heterodoxa y rebelde se aventura con estocadas certeras a la ortodoxia académica y su complicidad con el poder.
El ejercicio de desnudarse hasta el alma sin máscara, desenmascara a los otros egos ocultos en sus parafernalias, porque la “narradora no es muy diferente de ustedes” (ES). Esa convicción basada en la honestidad le da una contundencia a la obra que estalla como granada en las poses artísticas del oficialismo.
ED es el retrato hablado de una mente que busca, a través de la escritura, sus estados anímicos más oscuros y más claros emprendiendo un viaje hacia su ser interior para salir airosa e interpretar la realidad con herejía. “Tales herejes –que suelen ser los mejores creadores – buscan sus heréticas intuiciones o razonamientos en el refrendo de lectores sin cátedra ni púlpito” (Savater).
En esta obra se desarrolla el proceso del pensamiento a través de la razón como creación de identidad y el de la intuición como un proceso lúdico e irónico que da por sentada la inteligencia mutua y cómplice entre escritor y lector.
La filosofía hace gala en esta obra y la poesía es el instrumento destinado a la comprensión y estimulación de los sentidos, ya que en sus ensayos encontramos sintetizadas sus ideas y en sus experimentos la percepción intuitiva como algo que acontece en puntos suspensivos.
ED rompe con altanera disonancia y se distancia de la prosa frita y sus refritos ofertados hasta el cansancio actualmente en los mercados literarios nicaragüenses con sus condimentos “formales”.
En esta obra la forma es el fondo, es la sustancia Omega3, influenciada sin sometimiento en la prosa poética de Manolo Cuadra y en la excelente asimilación de los recursos de la ironía, el sarcasmo y el humor beltraniano donde está prohibido el aburrimiento y se promueve la ludopatía en el bar “Uno de esos que tanto te gustan…” (ES)
La escritora desmantela desde sus líneas las avenidas de Hollywood y el plástico del mundo súper modelado y vacío con sus héroes de falos falsos, inflados de hormonas y de mitos, como el caso del wiki-héroe de los snobitos, Julian Assange, “el soplón más sexy del momento.” “Note, por favor, las comillas.” Advierte la autora denunciando los colmillos del amarillismo y su penoso espectáculo.
Por eso, desde las ventanas cibernéticas, la autora nos señala las realidades históricas y sus falsas consignas, consignadas en una aldea global donde algunos escritores de nuestro paisito juegan a estar y no ser o peor aún a imitar en una jaula de monos propalando nuestro angú, angú, desde el lenguaje infante y no es que ella pretenda cometer un infanticidio si acaso un poeticidio por circular fuera del núcleo de las palabas en un ambiguo “palabrerío sólo para decir una cosa.” (ES)
Otro elemento importante de destacar en esta obra es la posición del sujeto frente al poder que desarrollara Foucault, en el caso de la autora lo desdeña desde las relaciones humanas y se rebela desde la marginación creadora:
Contra el sexismo imperante y su patriarcado bestializado, el gobierno, las instituciones no gubernamentales prostituidas al mejor postor y contra el desfile de moda de emperatrices sobre la alfombra roja que humillan al “Peón, capaz también de amenazar y matar a la realeza con sus humildes e imprevistos pasos.” (ES)
Esta obra, provista de una fuerza poética, se aleja del ejercicio de imitar tan común en nuestro país y con una voz auténtica nos seduce desde la razón, clave del pensamiento que nos permite dirimir nuestros conflictos internos, puesto que el pensamiento no nos lleva a un laberinto de ideas sin razón.

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