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Jerarquía dentro de las raíces





Eunice Shade


“Los hombres de Granada, comprendieron lo perjudicial que era continuar en las catacumbas y resolvieron salir de ellas” (348). Carlos Cuadra Pasos, El Partido Conservador.


En el siglo XX la televisión y la radio trajeron cambios que modificaron las costumbres de las familias; por supuesto, los ídolos existen desde antaño y han sido igual de perjudiciales. Las familias se exponen pues a malas influencias. Hablar del bien y del mal es una necesidad actual. Ben Shapiro, en uno de sus libros «Lavado de cerebro» en inglés: How Universities Indoctrinate America's youth, Brain Washed, critica al profesor Joshua Muldavin de la Universidad de Los Ángeles, California (UCLA), quien les decía a sus alumnos que «la verdad no existía, que no existía lo bueno y lo malo y que los valores son subjetivos». Lo cual, para secundar a Shapiro, no es cierto pues la verdad, el bien y el mal existen y los mandamientos del Señor no han cambiado, siguen siendo los mismos desde el Exódo de Israel. En occidente, la retórica fue reflexionada por Aristóteles y se utiliza en literatura como expresión artística, es decir, expresión ficticia de la palabra. Vamos a poner un ejemplo concreto: No se puede ser católico y estar a favor del aborto. ¿Se comprende? Los Padres de la retórica están conscientes de esto y saben que no importa lo que hiciste y lo que fuiste, sino quién eres y hacia dónde quieres ir. Tampoco se debe pensar que todos los libros son buenos, se publican libros malos y buenos. Los ídolos  sin la supervisión y el diálogo con personas responsables son nocivos  para el niño, el adolescente y el joven, quien, empieza imitándolos y en el peor de los casos, termina por adorarlos. No se trata de imitar a ídolos, sino de ser quien realmente se es. Saber quien se es, es difícil. En mi humilde experiencia definí y resolví esa pregunta leyendo el Santo Evangelio según San Juan, cuya pregunta angular, me parece es: ¿Quién eres? Luego, pensé: ¿De dónde viene el universo? ¿Qué es el universo? ¿Hacia dónde vamos? Preguntas clásicas de la filosofía, válidas y vigentes en estos tiempos. Vino a mi un rayo de luz y me pregunto: ¿Dónde estás ahora? Y vi la bandera de Estados Unidos, en una ciudad llamada Pittsburgh, en el estado de Pensilvania; caminando en el grupo de los inmigrantes, y a su vez, este discurso que promueve la falsa idea que la pobreza proviene de los inmigrantes. La pobreza proviene de la pereza, de la falta de iniciativa y de la falta de paciencia; de las cuales el demonio se aprovecha; la pereza y sus derivados. Trabajar, proponer y saber esperar son acciones que permiten al individuo crecer en sus aspiraciones. Saber ganar, saber perder y saber perseverar. Respetar al individuo es necesario para el fortalecimiento de un país. También se deben respetar las raíces  ancestrales y dentro de las  raíces, la jerarquía, pues hasta en el cielo hay jerarquía. La jerarquía dentro de las raíces es lo que más envidia el adversario pues no se obtiene ni por dinero, ni por placer, sino del arduo trabajo de nuestro espíritu: Las conversiones religiosas son por naturaleza dolorosas. Cuando el adversario percibe jerarquía dentro de las raíces, empieza a desarrollar su estrategia corrupta. Veamos el siguiente caso: Cuando el adversario ve que los padres conservadores de la moral y la ética se sostienen incólumes, ataca con dolo, alevosía y ventaja a los más indefensos. Preguntémonos, en una familia: ¿Quiénes son los más indefensos? Los niños y los adolescentes, que además, vox populi: son el futuro. Los niños y los adolescentes son el blanco vulnerable. Así sucede en la siembra y la cosecha. El adversario notó que el trabajador estaba sembrando buen café y prevía una buena cosecha. El adversario le pidió al trabajador de su siembra. El trabajador le dijo que mejor trabajara en su propia siembra para que gozara de su propia cosecha. El adversario se molestó sin razón e intencionalmente infectó de roya y a espaldas del trabajador, el cafetal, y se perdió esa cosecha. El trabajador sabe que su satisfacción proviene de ganarse el pan con su esfuerzo y que no tiene obligación de regalar nada a nadie. Entonces, la moral y la ética existen y se practican y predican con el ejemplo y no se acomodan a nuestros deseos. La transgresión de los valores morales amerita justicia divina y política. La práctica de la ética exige paciencia. En ese camino del despertar de la consciencia no se deben buscar subterfugios, por ejemplo: «No puedo porque me falta esto o aquello y voy a esperar hasta que lo tenga», no se debe esperar, al contrario, si se tiene la intención, lo ideal es darle continuidad. La realidad del nicaragüense, Pablo Antonio Cuadra dixit, es singular. Nicaragua es una economía dependiente de las siete potencias que gobiernan el diario vivir. Ser conservador de base en un país como Nicaragua, le zumba; porque el adversario busca destruir la base ofreciendo soborno, bienestar material, placeres, etc. Si se cede al soborno, al bienestar material y a los placeres, el diablo premia. Te pregunto: ¿A qué recurre el adversario cuando no logra el soborno? ¿Es bueno o es malo? En mis cinco años de estudio en Estados Unidos he visto que ser republicano de base en estados o ciudades demócratas, le zumba también. Ante esta realidad, la historia nos enseña; viendo el tiempo en perspectiva, el mal llamado proceso democrático nicaragüense de 2007 fue un fraude absoluto e incuestionable y los estafadores no poseen justificación que los salve. La democracia limpia, la democracia republicana se cultiva y se practica. Por once años, Nicaragua sigue gobernada por la dictadura del fraude pues la división política se obtuvo a través de la corrupción. Ahora bien, la pregunta para la reflexión es esta: ¿Para qué es la Historia? La historia y sus personajes no deben ser adorados como ídolos. La Historia no es para repetirse, si de verdad queremos aportar a la historia y romper con los demonios del pasado, es tiempo que busquen en los verdes campos de la realidad renovada.

Agosto 14, 2018. 


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