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Un sacerdote real




Eunice Shade

Sé es pobre de Espíritu y la pobreza de Espíritu conlleva a la pobreza económica (del griego oikonomia). Cuando se nos muestra la caridad del buen corazón, las bendiciones son incontables. No se debe sentir miedo a la caridad pues sólo un tono arrogante nos puede hacer creer que la bondad no es buena; recuerden que es una de las virtudes teologales. La fortaleza de Espíritu multiplica los bienes en nuestra vida. Las maravillas que puede hacer el ahorro y el ayuno, la rutina, la disciplina, el ritual, la ceremonia; las diferencias entre uno y el otro, pues no son iguales. Hablar de “los pobres” es entonces un tema; Se dice que la pobreza es la causante de la corrupción. En Nicaragua, en Managua, donde me crié, he visto no pobres sino humildes y honrados que dentro del Reino del Señor viven como las aves y las flores del campo sin preocuparse del mañana pues El Señor nos cuida a todos: Nosotros somos fulano. Así mismo existe espiritualidad carmelitana, franciscana, Pureza de María, Lasallista, Calasancia. También existen otros grupos que no pertenecen al Reino de Cristo, en donde el Diablo se pregunta: “¿Qué corona tiene este fulano para ser decente o recibir caridad del Señor?” Y por envidia, el diablo, empieza a hacer el mal a fulano con dolo, alevosía y ventaja. La decencia, los valores religiosos, la bendición del señor, el conservatismo son para sus ovejas sin distinción. Por eso, es fundamental hablar de sacerdocio real. Cuando voy a la Santa Iglesia le ruego al Señor un Sacerdote Real, pues “sacerdotes” que no son reales, terminan por convertirse en traidores, en Judas Iscariotes y utilizan sus conocimientos pastorales para hacer el mal a las ovejas de la Santa Iglesia; contratan a la secularidad atea o de otra índole para atentar contra la paz de los individuos. He visto, en Nicaragua y Estados Unidos sacerdotes reales, a los cuales les estoy agradecida. Cuando rezo le pido al Señor estar pastoreada por un sacerdote real, santo y virtuoso para que mi asistencia a la Cena del Señor sea inolvidable y pueda alcanzar la promesa de María de ver a Jesús.
Así me pasa con profesores y escritores: la legitimidad y el ejemplo es condición sine qua non. Rezo por profesores y escritores reales. En otras palabras: Su amor por la Santa Iglesia, por el Señor y por María debe ser real. Es hermoso encontrar a Fulano, honrado, con antigua ascendencia, defendiendo su traditio (en latín). Es hermoso el trabajo ancestral de un rebaño para que las ovejas del futuro progresen, pues como escribe Nuestra Venerable Madre Alberta Giménez Adróver en sus Ejercicios Espirituales, parafraseo: Jesucristo vino para subirnos, no para bajarnos. De ahí la importancia de un Espíritu fuerte, pues son palabras de Jesús en El Santo Evangelio Según San Juan: “Es preciso nacer de arriba”, es decir del agua bautismal y del Espíritu. La carne, su voracidad, tiembla cuando siente la presencia del Espíritu. El diablo se guía por la carne, por eso es bueno preguntarse: “¿Quién te interpela?” Si temes perder placeres, complaces tu carne y no creces en el Espíritu. Cuando se habla del Espíritu recuerdo a la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo; tres personas distintas y un solo Dios verdadero. María es la Esposa del Espíritu Santo; del Espíritu Santo y María nace Jesús; los pecados contra el Espíritu Santo, nos dice Jesús en el Santo Evangelio, son imperdonables. María es «Tota Pulchra» nos recuerda en Surco San Josemaría Escrivá de Balaguer y es dogma de nuestra fe, San Josemaría también nos dice que el cuerpo es traicionero, ende no se debe complacerlo. Luciano Canonici nos refiere el siguiente episodio de la vida de San Francisco de Asís, traduzco: “Una noche, después que San Francisco había rezado en la Iglesia (de San Pedro de Bovara), este le dijo al diablo, quien lo tentaba continuamente: “Haz lo quieras con mi carne, porque no tengo mayor enemigo”. El diablo se fue confundido. A la mañana siguiente, mientras San Francisco rezaba ante el Crucifijo en el altar principal, Fray Pacífico arrodillado a su lado estaba triunfante y en éxtasis y había tenido la siguiente visión: Había visto muchos tronos brillantes en el cielo y uno brillaba más que los otros; él escuchó una voz decir: “Este trono, una vez ocupado por Lucifer, que cayó del favor de Dios por su soberbia, está reservado para San Francisco de Asís quien lo va a ocupar en recompensa a su humildad”. Este evento fue inmortalizado por Gioto en las historias de la “Alta o Superior Basílica de Asís”. La mejor respuesta al diablo es el silencio; no escucharlo: un silencio crístico no escucha. Los nicaragüenses nos preparamos para un nuevo tiempo, en el que debemos trabajar con ahínco y en el que debemos ser ciudadanos conservadores, silenciosos, comprometidos y consistentes. Debemos votar por líderes políticos que encarnen el ejemplo de nuestros valores religiosos; cuando el líder político predica verdades que practica, la nación anda por buen camino. En el conservatismo nada se teme porque nada se debe, y si de temor se habla, se teme al Señor. Dichoso aquel que teme más al Señor que al diablo. 

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